La experiencia la realizan productores de Santa Catalina, con óptimos resultados en su aprovechamiento.
El asesoramiento y asistencia busca que la comunidad apunte a un manejo sustentable de los ejemplares, para su conservación y también aprovechamiento.
"Esta experiencia de 2013 fue de captura, esquila y liberación de vicuñas silvestres. Es un tipo de manejo que tiende a ser sustentable y se hizo como continuación del plan de manejo local que implementaron la Cooperativa de Productores Agroganaderos de Santa Catalina", explicó Yanina Arzamendia, doctora en Ciencias Biológicas e investigadora del grupo interdisciplinario de investigadores Vicuña (Vicam), del Conicet y de la Unju.
Es que Vicam, un grupo interdisciplinario de investigadores que trabaja en torno a la biodiversidad andina, las culturas de los pueblos originarios, su historia y problemáticas actuales, pertenece al Conicet y a la Universidad Nacional de Jujuy, de la UBA, y de Luján.
En esta ocasión, como parte de sus actividades de investigación y extensión asesoraron a las comunidades de Santa Catalina, por segundo año consecutivo, promoviendo un modelo de manejo de la vicuña sustentable para que lo sigan haciendo.
En tanto la Cooperativa de Productores Agroganaderos de Santa Catalina fue la que lo concretó.
La misma es un grupo de vecinos de la zona de Carayoc, ubicado entre Puesto Grande y Santa Catalina, asociado con el fin de, entre otras finalidades, realizar un manejo sustentable de la vicuña.
También estos pobladores trabajan en torno a la venta de la fibra de llama, y lo relacionado con las ovejas.
Ventajas del trabajo anterior
Este manejo experimentado a fines de 2013 resultó más fácil luego de la experiencia del año anterior, y como resultado se logró capturar más vicuñas.
Aunque se concretó en los mismos campos que el año pasado, se logró esquilar vicuñas, pese a que algunas estaban esquiladas desde el año pasado, con lo cual no les creció suficiente fibra para ello, cuando se necesita que la misma tenga al menos 3 centímetros de largo.
"Fue un porcentaje alto por haber sido en los campos en los que ya se esquiló", afirmó Arzamendia, detallando que en esta ocasión se esquilaron 56 vicuñas, y se obtuvo 12 kilogramos de fibra, que sumado a lo obtenido el año pasado alcanzan a los 22 kilogramos en total.
No obstante, por la Ley de manejo de la Vicuña deben entregar a la provincia el 10 % de fibra obtenida en la esquila.
Es que en este plan de manejo de vicuñas en silvestría se apeló a capturarlas con una técnica de arreo que necesita muchas personas, y seguir detalles que hacen al cuidado del animal, que culmina con el esquilado de la fibra
"La idea de utilizar la vicuña de esta manera es que el productor la deje de ver como una especie en conflicto con ellos, que compite con su ganado o que ellos no la pueden utilizar, y que vean que la pueden usar de la mejor manera, obteniendo grandes beneficios", precisó la doctora Arzamendia.
Una población que crece
De hecho, explicó que cazar las vicuñas provocaría que se termine la población, algo que ya habría pasado en otro tiempo, con lo cual habría quedado casi en extinción, con lo cual no podría aprovecharla.
El hecho de que esté esquilada, quizás podría contribuir a salvarlas en algunas áreas, donde están propensas al tráfico y caza.
Previamente al plan de manejo de la vicuña se realizó un relevamiento de su población en Jujuy, ya que aplicarlo necesita una densidad de 8 a 10 vicuñas por metro cuadrado. El resultado en jurisdicción de Carayoc fue de 700 vicuñas, y en la zona ascenderían a unos 15.000 animales.
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