Son las 8:30, la ciudad comercial y administrativa recién comienza a moverse pero ya se notan los primeros embotellamientos de tránsito en las calles céntricas. En pocas horas más, cuando se sumen los piquetes, ya será imposible circular cerca de la plaza.
Para el mediodía todo el centro es un caos: los manifestantes se desconcentran, los padres salen de sus trabajos para ir a buscar a sus hijos, colectivos que avanzan por donde pueden y motos que se apoderan de los espacios libres.
Las calles y las plazas están a merced de cualquiera porque nadie pone orden en una ciudad, que parece más a estar bajo un estado de sitio que una moderna democracia en que hay respeto por los demás.
No se trata aquí de usar la fuerza pública, pero sí de que todas las herramientas disponibles se destinen a ordenar la ciudad capital de la provincia, la vidriera de la provincia.
Una vez más es notable cómo la falta de consensos entre todos los actores sociales perjudica a los ciudadanos que necesitan llegar a sus trabajos o simplemente pasar por el lugar.
Con una inversión correcta y en los lugares que corresponden se puede mejorar bastante, pero hace falta voluntad política para atacar este problema con infraestructura, más controles y disuasión.
No son pocos los resistencianos que piensan en poder contar con una norma, como hay en muchos países, que reglamente mínimamente el derecho a protestar. Con esta ley se podría permitir que unos se manifiesten, mientras que el resto puede circular con normalidad.
Algunos ejemplos
Hace unas semanas las calles que rodean la plaza central fueron tomadas por 4 grupos de manifestantes totalmente diferentes y ninguno de ellos tenía un número importante de adeptos.
Emerenciano Sena y otros se instalaron frente a la CGT para anunciar el lanzamiento de un grupo social y político cercano al gobernador Jorge Capitanich. Al mismo tiempo en una de las esquinas de Casa de Gobierno había dos organizaciones que reclamaban por temas diferentes.
Una de ellas, el Movimiento San Martín, se retiró para manifestarse frente a la Municipalidad de Resistencia. Recién cuando llegaron hasta su objetivo se pudo transitar por la calle Yrigoyen.
Pero como quedaba otro grupo más frente a Casa de Gobierno, sólo se podía avanzar hasta la Sarmiento. Impedidos para concretar su recorrido habitual los colectiveros de las líneas 8 y 104 resolvieron cambiarlo: avanzaron por Pellegrini (luego de la 9 de Julio, José María Paz) hasta la Ameghino, continuaron por esta arteria hasta Alberdi y recién en la avenida siguieron con su trayecto normal.
Este caso, que debería ser extraordinario, se repite al menos dos veces por semana y todos temen que el año que viene empeore por las elecciones de presidente y gobernador.
El caos del viernes
El viernes a la mañana casi todos los movimientos sociales salieron a la calle para reclamar. Los motivos eran tan diversos y en algunos casos las protestas no guardan relación alguna con la provincia.
Mientras en Sarmiento y calle 6 un grupo de piqueteros pertenecientes al Movimiento Clasista y Combativo reclamaron por los programas Argentina Trabaja, otros lo hacían frente al Banco del Chaco, y un tercer grupo prefirió hacer sus proclamas en la explanada de Casa de Gobierno.
El número de manifestantes no era importante, pero los trastornos que ocasionaron fueron más que notorios. Por el momento nadie toma las medidas para permitir la libre circulación.
Las fallas
El crecimiento de la ciudad no fue acompañado con inversiones y los proyectos para mejorar el panorama no se concretaron por falta de acuerdos entre los actores políticos.
Una de las propuestas de la ciudad fue fomentar la radicación de cocheras privadas de tal forma que en las calles más importantes no haya autos ni motos estacionadas, hasta ahora el proyecto no tuvo el impacto que se esperaba.
También se iba a disponer el estacionamiento fuera del radio céntrico, tampoco se pudo concretar esta propuesta y hasta ahora los autos siguen estacionándose donde pueden.
Las motos, que en los últimos años se multiplicaron a tasas desproporcionadas, iban a pagar estacionamiento medido. La ordenanza está aún en el Concejo esperando un acuerdo de los ediles.
Se iba a exigir que los motociclistas circulen con el seguro contra terceros y con la revisión técnica al día. Este proyecto debe ratificarse en segunda lectura y aún no hay fecha prevista para tratarse en el recinto.
La comuna también había propuesto incentivar el uso del transporte público de pasajeros. Este proyecto sigue sin poder concretarse porque las normas complementarias no se aprobaron.

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