Capital seguirá gobernada por los justicialistas. Lo que no garantiza que se produzcan cambios de raíz.El nuevo intendente tiene años de militancia sobre su espalda que seguramente redun-darán en su gestión y estrategias políticas.
Sólo para marcar una diferencia visible, la primera etapa de la gestión del ex medallista olímpico se centró en una fuerte reactivación de la obra pública. El apoyo de la cúpula kirchnerista y la consecuente llegada de fondos nacionales le permitieron asfaltar calles y dar una primera impresión altamente positiva. El último tramo viró hacia la recuperación de espacios públicos y, sin duda, la adquisición del predio de Santa Catalina representó una de las decisiones más relevantes de cara al futuro de la capital.
Ahora es el turno de Ríos que en pocas semanas demostró tener en claro cuáles debían ser sus primeros pasos. La creación de un fideicomiso para la urbanización de la zona sur, garantizando la construcción de unas 800 viviendas en 2014; la puesta en marcha de las negociaciones paritarias municipales y el anuncio de que convocará a licitación para el servicio de transporte público de pasajeros constituyen proyectos de gran magnitud y que, a priori, podrían considerarse auspiciosos.
Hay que destacar además que el nuevo intendente heredó un municipio con las cuentas saneadas, con expectativas de mejorar la recaudación propia y con la buena nueva que significó la refinanciación de los pasivos. En definitiva arcas que no están en rojo y que permiten pensar en un escenario prometedor.
En la órbita política, las fichas también se reacomodan. Por un lado, el ex jefe comunal Camau Espínola reiteró hasta el hartazgo que no sabe desde que lugar aportará a la provincia y al PJ, no obstante, acaba de reaparecer en un acto junto a los intendentes de Goya y Santa Lucia, dejando ver que no está dispuesto que ceder el terreno ganado y que su imagen pública pierda fuerza.
Desde la misma vereda partidaria, Ríos hace valer su nuevo rol y coquetea con la posibilidad de restablecer la relación con el Gobierno provincial, a la vez que augura lo mismo entre Colombi y la Nación. Lo hace sin desaprovechar las oportunidades para poner de manifiesto el antagonismo que separa a su frente político del gobernante, como ocurrió con la polémica asunción del intendente de Mercedes, Víctor Cemborain.
Aunque el 2015 parece distante, y el 2017 un futuro realmente lejano, la dirigencia no parece dispuesta a perder tiempo y seguramente se tomará un corto receso. Antes de lo pensado ya comenzaremos a ver de qué modo se vuelven a ubicar las fichas claves en el andamiaje político correntino y si el hombre de "los sueños se cumplen" tendrá una segunda oportunidad de aspirar al sillón de Ferré, o será el nuevo jefe comunal quien reavive esa aspiración.



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