Malvinas, otra deuda del país del Bicentenario

Fernando Gonzalez

A 29 años del comienzo de la guerra por las Malvinas, la Argentina sigue sin tener una estrategia que vaya más allá del reclamo legítimo, histórico y poco tenido en cuenta por las grandes potencias del planeta. Son correctas las decisiones del gobierno nacional de fortalecer en los colegios del país la memoria de lo ocurrido durante 1982 pero en estas tres décadas se debería haber generado una política de Estado mucho más sólida y absolutamente consensuada entre todas las fuerzas políticas.

El sábado, la presidenta Cristina Kirchner lideró un acto recordatorio acompañada por algunos de sus ministros aunque sin la presencia de dirigente opositor alguno. El sufrimiento por la guerra y los muertos por las islas Malvinas bien se merecen estar fuera de la agenda electoral para pasar a formar parte del patrimonio institucional de todos los argentinos.

Mientras al país carece de una estrategia diplomática de largo plazo, los habitantes británicos de las islas mejoran su standard de vida pese a la crisis económica global y dejan atrás al aislamiento gracias a las nuevas tecnologías. Desde aquellos 74 días de muerte y fuego, entendimos que la recuperación de las islas es un objetivo que debe gestionarse por vías pacíficas. Pero la ausencia de un proyecto nacional sobre la cuestión es una de las deudas más grandes de la Argentina del Bicentenario.

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