Los reclamos llegan de vecinos que viven a la vera de la Ruta 25, y en el barrio Pellegrini. Apuntan a firmas que elaboran alimentos para mascotas y huevos procesados. Dicen que el aire "es irrespirable". La falta de planificación, la madre del conflicto.
La noticia no es nueva, pero el hartazgo de los vecinos crece a pasos agigantados.
Puntualmente los problemas por los malos olores apuntan a la empresa Ovoprot, que se dedica a elaborar huevo procesado, ubicada sobre la calle Savio, en el barrio Pellegrini. Y a ese conflicto, en los últimos días se sumó una nueva queja. Es que vecinos de Villa Rosa, que viven en las inmediaciones de la Ruta 25 también comenzaron a ser víctimas de los malos olores y algunos señalan como responsable a la empresa Productos Pilar, que se dedica a la elaboración de alimentos para perros.
“Las emanaciones de la Empresa Productos Pilar hacen irrespirable el aire de la zona”, se quejaron los vecinos, mientras que algunos indicaban que “el olor nauseabundo provendría de la quema de huesos” que realizaría esa empresa.
En el caso de Ovoprot, los habitantes de esa zona ya preparan una reunión para que se tomen medidas. Pese a que la firma fue advertida por la Autoridad del Agua, y hasta clausuraron los vuelcos de sus efluentes, las cosas no mejoran.
Solo basta unos pocos minutos para que el olor sea insoportable. Incluso algunos vecinos manifestaron sentir fuertes dolores de cabeza. “No tenemos vida al aire libre, y en las noches soportamos olores terribles”, señalan los afectados por medio de las redes sociales.
En ese sentido, el sábado se reunirán a las 19 horas en la intersección de Ruta 25 y calle Savio “para ponerle un fin a esta situación”.
“Sabemos que todo se solucionaría con una adecuación en el proceso de tratamiento de efluentes, (…) no aceptaremos más escusas ni postergaciones, ya que son largos los años en que Ovoprot debería haber terminado con los gravísimos inconvenientes que genera”, escribieron en un comunicado.
Crecimiento sin planificación
La situación de molestia que generan este tipo de emprendimientos, y otros, como la planta de tratamientos cloacales de Sudamericana de Aguas, o los malos olores y proliferación de moscas en cercanías a granjas avícolas, responde al crecimiento explosivo de Pilar, que no encontró a un Estado, provincial o municipal, la mano reguladora que tenga en cuenta esta y otras cuestiones.
"Primero nos hemos instalado nosotros", señalan desde algunas empresas. "No se puede ir en contra del crecimiento poblacional; no se le puede negar lugar a los emprendimientos urbanísticos o nuevos égidos", señalan otros.
Lo cierto es que, tanto como para una u otra hipótesis, faltó y falta la planificación urbanística que determine qué se puede hacer y qué no, en determinadas zonas de Pilar. Una materia pendiente.
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