Malestar de vecinos por el impacto de las propiedades horizontales

Habiantes de dos tradicionales barrios marplatenses, Chauvin y Divino Rostro, se mostraron indignados por la ola de demoliciones de viviendas para construir edificios.
Vecinos de los barrios Chauvin y Divino Rostro se mostraron indignados por la ola de demoliciones de casas y la construcción, en esos predios, de edificios de propiedad horizontal. Por tal motivo, elevaron una nota al Concejo Deliberante pidiendo la inmediata suspensión de las concesiones u otorgamientos de habilitación de ese tipo de obras.

A mediados de este mes el intendente municipal Gustavo Pulti anunció que elevará al Concejo Deliberante una norma que apunta a conservar características edilicias tradicionales e identificatorias de trece barrios marplatenses, tales como los chalets de piedra y los techos de tejas.

Cabe recordar que los barrios a preservar son Chauvin, San José, La Perla, Nueva Pompeya, Villa Primera, Estación Norte, Bernardino Rivadavia, Plaza Peralta Ramos, Peralta Ramos Oeste, Lomas de Stella Maris, Leandro Alem, el Centro y Playa Grande. A pesar de que Chauvin está incluido, vecinos de ese barrio y de Divino Rostro hicieron saber su malestar.

Reclamos

En una nota que presentaron recientemente al Concejo Deliberante, reclamaron la inmediata suspensión de concesiones u otorgamientos de habilitación que posibilitan ese tipo de obras. Pidieron asimismo la revisión de los indicadores urbanos y la zonificación de las manzanas del área a efectos de preservar el perfil de barrios a los que consideran severamente comprometidos.

Los vecinos, que fundamentaron su solicitud en la necesidad de conservar los rasgos identificativos que le dieron al sector una impronta edilicia, argumentaron también la impostergable necesidad de adoptar políticas que impidan el impacto negativo que indefectiblemente acarrearán las nuevas construcciones respecto del abastecimiento de los servicios de agua corriente, efluentes cloacales, desagües pluviales, gas natural y electricidad. En ese sentido advirtieron que en la provisión de tales servicios, la actual infraestructura zonal no es apta para tamaños megaemprendimientos edilicios.

Tras remarcar que el sector en que viven se caracterizó hasta hace meses por la presencia de casas bajas afectadas a viviendas unifamiliares con jardín, sin edificios en altura, y adecuadamente soleadas, reconocieron que hay algunos negocios pero aclararon que no comprometen la identidad característica de una zona que, en caso de continuar con esta irresponsable e irracional política de demolición de casas para levantar edificios, se vería seria e irreversiblemente afectada.

Polución

En la nota se destaca asimismo que desde el punto de vista ecológico y ambiental, una característica de la zona estaba dada por el bajo o inexistente nivel de polución en cuanto a ruidos y olores. Se afirma asimismo que los datos transitorios que trae aparejada la demolición y construcción ulterior de edificios (períodos nunca inferiores a un año) se traduce en múltiples inconvenientes tales como la aparición y permanencia de ruidos molestos, dificultades en el estacionamiento, obstaculización de la vía pública, suciedad en las viviendas vecinas, destrucción de medianeras y de cañerías, etc. Y que esos datos en la mayoría de los casos no han sido reconocidos por las empresas involucradas, lo que ha obligado a los particulares a tener que promover acciones legales por ante la Justicia Municipal de Faltas y por ante los Tribunales Departamentales, debiendo exponerse el perjudicado a una estresante situación de litigio. En la nota se añade que toda esta red de problemas es fuente generatriz de daños y perjuicios que se tornan más graves cuando en una misma manzana se realizan varias obras a la vez.

Otras consideraciones

En la nota elevada al HCD los vecinos advierten que los perjuicios permanentes e irreversibles quedan configurados -entre otros- por la tala de árboles añosos, el aumento de la polución ambiental y de la densidad sonora (hasta provocar contaminación auditiva), la presencia irreversible de conos de sombra sobre las viviendas existentes, el aumento de la densidad vehicular con los consecuentes problemas en el estacionamiento y tránsito, la pérdida de la intimidad de aquellos que tienen viviendas bajas aledañas (sean o no colindantes), y la brusca alteración de las relaciones vecinales. En ese sentido recalcaron que el desmesurado aumento de la densidad poblacional está provocando un serio impacto ambiental. Subrayaron asimismo que no es una zona preparada para asimilar tamaña mutilación edilicia, máxime cuando hacia el norte. hacia el sur y hacia el oeste la ciudad permite su expansión para emprendimientos inmobiliarios de altura que, como una pesadilla, han irrumpido inexplicablemente en este sector.

Tras otras consideraciones, el texto agrega que el "desmadre edilicio que innecesaria e irresponsablemente se viene consumando en la zona impone un urgente pronunciamiento de los concejales"; y que los vecinos, haciendo reserva de accionar judicialmente en el supuesto de que el HCD no se pronuncie en un plazo de 15 días hábiles corridos, se mantendrán en estado de movilización permanente.

Testimonios de residentes perjudicados

Hace muchos años, la familia Avalos alquila un chalet en Matheu entre Mitre e Hipólito Yrigoyen. Gloria, una de sus integrantes dijo que "nos vamos a mudar ya que, desde que comenzó la construcción de un edificio lindero empezamos a tener muchos problemas; la obra, que afea la cuadra, nos tapó el sol que teníamos en el parque; nos invadieron el acceso al garaje y por otro lado, suelen caer materiales en el patio; también tenemos inconvenientes con el suministro de electricidad", señaló.

Desde hace 14 años Carlos vive en Roca al 2700; habita una casa de su propiedad que linda con un edificio que ya está casi terminado. "Mientras se hizo la obra no tuve problemas pero creo que este tipo de construcciones le quita categoría a un barrio que es residencial", destacó.

Mariana, que vive en esa misma cuadra, sostuvo que "por una cuestión netamente comercial cambió el formato de barrio que elegimos para vivir; entre otras cosas, se perdió la tranquilidad que era lo que más queríamos; nos indigna que se sigan permitiendo este tipo de construcciones; no hay lugar para estacionar y tampoco se puede salir a la calle con la tranquilidad con que lo hacíamos antes; además, tenemos el problema de los roedores que surgen a partir de las excavaciones que se realizan para construir".

Mónica, que desde hace 11 años vive en una casa ubicada en Santiago del Estero al 3100, frente a un edificio en construcción, dijo que "es una lástima que estén desapareciendo tantos lindos chalets y que en su lugar se estén construyendo edificios; además de la transformación del barrio hay una cosa que nos afecta bastante: los ruidos que generan los que trabajan en las obras".

Desde hace un mes Andrés es propietario de una casa ubicada en San Lorenzo al 2500 (barrio Primera Junta).

Enfrente de la misma comenzó a construirse un edificio que, según dijo, provocó el enojo de los vecinos. "Va a ocasionar ruidos molestos, congestión vehicular, menos luz solar y más gente en el barrio", advirtió.

Delfino vive en un chalet ubicado en Sarmiento al 3300; pegadito hay una gran excavación en la que se va a construir un edificio. "Estoy con mucha bronca ya que me gusta tener mi casa impecable y el otro día me rompieron una pared con una máquina", se quejó. Dijo luego que "hay que parar este desastre; a raíz de la construcción de edificios, mucha gente está vendiendo sus casas".

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