Se quejan de ser "taxistas" de sus escorts
ROMA.- El escándalo sexual que desde hace varias semanas sorprende a Italia y que tiene como principal protagonista a su ministro de gobierno, Silvio Berlusconi, parece no tener fin: en las últimas horas los sindicatos policiales se han declarado "humillados por ser usados como taxistas de escorts [prostitutas de alto nivel]" y denuncian la "concepción privada del Estado de un jefe de gobierno que trata a la policía como si fuera su staff personal".
La indignación de los representantes de las fuerzas del orden estalló luego de que Barbara Guerra, una de las mujeres que supuestamente participaban en las fiestas sexuales, admitió que fue acompañada a su casa por los escoltas del primer ministro italiano después de una de las veladas celebradas en la casa lombarda de Berlusconi.
Los sindicatos policiales han canalizado sus protestas y solicitaron al ministro del Interior, Roberto Maroni, que defienda "la dignidad de la Policía Estatal y ponga coto a las escoltas para los amigos de los amigos y también para las amiguitas".
En declaraciones al diario La Repubblica, el secretario general del sindicato Siulp, Felice Romano, sostuvo: "Si no interviene el ministro, lo haremos nosotros denunciando todas las escoltas inútiles. Faltan policías en muchos sitios del país y el primer ministro los usa para asuntos personales. Es una vergüenza y un derroche".
Por su parte, el presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, el cardenal Angelo Bagnasco, invitó ayer a la clase política a mantener "sobriedad", "disciplina" y "honor", en una clara referencia al escándalo sexual.
Los discursos de Bagnasco normalmente son inspeccionados minuciosamente por el Vaticano, lo que significa que sus palabras tienen la aprobación del papa Benedicto XVI, quien la semana pasada había hecho referencia a la crisis política italiana al hablar de "la necesidad de redescubrir los principios morales".

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