Con la decisión de la gerencia general de no renovar el contrato a 25 enfermeros que hace cuatro meses estaban cobrando "en negro", se entendió que en el Hospital San Bernardo se instrumentó un despido encubierto.
Ramos explicó a Nuevo Diario que los trabajadores ahora despedidos hicieron la concurrencia en el Hospital durante un año.
Tras concluir este proceso en enero, el gerente de la entidad, Jaime Castellani, decidió contratarlos. Esta contratación se concretó luego de una evaluación que se realizó a los enfermeros a quienes -si bien se les pagó un sueldo-, no se les reconoció obra social, aportes jubilatorios, ni ART.
Según lo informado por el gremialista, las explicaciones de Castellani apuntan a que los enfermeros despedidos solo fueron convocados para cubrir algunas licencias que se dio al personal de planta entre enero y abril. Pero "el Hospital tiene un faltante de 112 enfermeros", dijo Ramos al indicar que frente a este panorama los trabajadores deberían ser absorbidos por el Estado.
A nivel provincial la situación empeora, pues aseguró que hay un faltante de 1.200 enfermeros en toda la provincia, número que iría en aumento ante la inauguración de nueva infraestructura en los centros sanitarios a las cuales el gremialista denominó como "ampliaciones fantasmas", por la falta de recurso humano.
A este panorama se agrega la situación de 1.000 enfermeros que "están trabajando con contratos de locación de servicios, monotributistas, con contratos de Plan Nacer, sin ningún tipo de aportes legales previstos en la Ley de Contratos de Trabajo, como así también, sin cobertura de riesgo de trabajo".
Para UPES esta situación revela en realidad la falta de políticas de Salud en la provincia, especialmente en lo que respecta a la falta de designaciones en planta permanente.
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