Malas Lenguas de N&P

Abogadiles explosivas I.

Explosivas II.

Final de época.

Otros datos.

Inseguridad.

Abogadiles explosivas I.

Sordos ruidos conmueven la estructura habitualmente plácida del Colegio de Abogados local. Entre otras cuestiones, la renuncia de Alejandro Vega, vicepresidente de la institución, que tomó hace un tiempo la decisión de abandonar su cargo y el rol de consejero en desacuerdo con la actitud del Colegio de destinar dinero para sostener la campaña de Juan Carlos París al Consejo de la Magistratura. Cosa que, efectivamente ocurrió. Pese al esfuerzo económico de los colegiados, París no logró ingresar a formar parte de dicho órgano.

Explosivas II.

Otra renuncia ha sido la de Juan Carlos Martín Chaia, quien actuaba como tesorero del Colegio de Abogados. El motivo es un tantillo curioso. En la conmemoración de la “Noche de las corbatas”, el consejo directivo decidió contratar a la banda conocida como La mancha de Rolando, con la aprobación de la mayoría del consejo menos el voto en contra de Chaia. Allí surgió un fuerte contrapunto con el presidente del Colegio, el socialista Román González, quien finalmente impuso su criterio. Es así que se destinaron $50.000 más gastos de sonido para que La mancha de Rolando actuara ante no más de 150 personas. La historia sorprende, porque la plata estuvo para el festejo, pero en el Colegio no se renuevan las computadoras, no hay cursos que no sean a costo del estudiante y no se destina un peso a adquirir bibliografía para la biblioteca. Demasiadas diferencias, lo cual suele producir finales abruptos. Incompatibilidad de caracteres se diría, si hubiera sido un matrimonio.

Final de época.

La elección primaria del pasado domingo 14 dejó una clara sensación de final de época. La nota más evidente fue la derrota de Juan Garivoto, quien creyó que armando la estrategia de punteros, más autos contratados y pagando votos, estaba todo finiquitado. Esta vez la historia fue distinta, porque la gente cortó boleta y repartió escenarios diversos, aunque dejó algo en claro: para Garivoto, final de juego. Diciembre está cerca, concluye la diputación, y llega la hora de rendir cuentas ante la justicia en la causa que lo espera desde los ‘90 por aquella cuestión de dineros no honrosos de cuando estaba al frente de la cartera de Turismo de la provincia.

Otros datos.

Algún título por allí señalaba que Mar del Plata, de ahora en más, es una ciudad “K”, merced al alto nivel de votantes que privilegiaron a Cristina Fernández. Parece un poco apresurada la categorización, toda vez que esta ciudad cambia su voto elección a elección, y se trata en sí un electorado muy acomodaticio, tal como surge de los datos ofrecidos en las distintas etapas democráticas. El recorte profundo que significa analizar a cada actor de la dispersa tropa de Eduardo Duhalde, o del FPV, revela hasta qué punto cuestiones locales inciden en esta y otras decisiones. El eclipse de Elisa Carrió, en nuestra ciudad muy notorio, es ejemplo suficiente de ello.

Inseguridad.

Sensación para los actores gubernamentales y opinadores del escenario abolicionista del derecho penal, la inseguridad es un hecho cotidiano, figure o no en la estadística. Día de semana, tarde temprana, Salta entre Bolívar y Moreno, padre con dos niños retorna de consultorio próximo por atención en oculista. Suben al auto, un modesto Renault 12 modelo ‘80, y para su sorpresa el automotor no enciende. Al levantar el capot advierte que le han robado la batería del vehículo, a vista y paciencia de todo el mundo. Y a cuatro cuadras de la Seccional Primera. Estadística + sensación= inseguridad.

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