Historias evitables.Repercusiones.
Siguiendo.
Dicho está.
Dicen que no.
El modo en que la administración comunal manejó la historia (o historieta de mal gusto) de los guardavidas versus los bañistas y la comunidad toda, no es nuevo. El aumento solicitado del 40% no era una pavada; podrá decirse que está alineado con lo que ocurre en otras actividades, pero hay formas y formas. Que la comuna marque una pauta y pretenda arrastrar en este caso a los privados es, cuanto menos, desprolijo. Así se llega al papelón de la patota vil que se desplegó, haciendo de guardavidas, frente a los accesos de playa de Mogotes hasta el faro, dando al país la peor imagen posible de la ciudad. Fuentes confiables sostienen que se recurrió a la barra brava de Alvarado para sumar fuerza de choque. Y vaya si chocaron con la gente de modo violento, aunque con resultado en contra. No obstante, insistimos: si se hubiera actuado desde la municipalidad con criterio, esto podría haberse evitado. Debió haberse evitado.
Repercusiones.
Las repercusiones por los incidentes fueron variadas. Desde el diario La Capital salieron a plantear que la crisis ocasionada por los concesionarios de playa de Mogotes debía subsanarse municipalizando la administración. Menudo bocado. Tanto es así, que varios emails llegados a nuestra redacción reclamaban que sentáramos posición sobre la cuestión. Vaya: Aldrey rebuzna, y los demás debemos empezar a dar coces. Horas atrás se rumoreaba que el administrador del complejo, el motonauta Carlos Contartese, había sido convocado de urgencia a La Plata y que horas después transitaba la Autovía el Intendente, respondiendo a un llamado del gobernador Scioli, para ver los modos de un decreto que pasaría los balnearios a jurisdicción comunal.
Siguiendo.
Los concesionarios tienen contratos a 15 años, han hecho inversiones importantes y no será tan fácil cambiar la naturaleza de esta situación jurídica. Por otra parte, la maximización del acierto que dice que el brigantino malicioso publica sus deseos y el Gobernador anche el Intendente corren a dar cumplido, no es algo tan directo. Créase o no, la zona del complejo es en sí una caja muy pero muy grossa, y ninguno de los que participan la va a largar así como así.
Dicho está.
Reflexión de un vecino y amigo, Coco Gutiérrez, en el muro de Facebook de Noticias & Protagonistas/radio: “Desde hace 10 años, todas las temporadas son expuestas por La Capital como mejor que la anterior, y generalmente con una media anual de un 10% más de turistas. De ser así, hace 10 años, en días picos teníamos unos 400.000 visitantes; si a esa base le computamos el 10% compuesto durante la última década, ahora, en días pico, deberíamos tener 1.040.000 veraneantes. Pero la ciudad tiene unas 45.000 plazas hoteleras y unos 70.000 departamentos en alquiler para el verano; a una media de 4 personas, son 280.000 plazas. Si sumamos, tenemos una capacidad máxima receptiva de 325.000 personas. Pero, el gran milagro nos hace llegar a 1.040.000. La gran pregunta es: ¿dónde se alojan 705.000 que supuestamente también están en la ciudad y han llegado con los 325.000 que sí tendrían una cama asegurada? Podría ser que estén en casa de familiares: con 200.000 viviendas permanentes, cada vecino tiene 3 y 1/2 parientes en su casa”. Bravo por las cuentas, así entre todos colaboramos para sacarnos de la mentira institucionalizada.
Dicen que no.
Nos han llamado desde la agencia de turismo OTI, dirigida por Miguel Tetamanti, y que cuenta en su staff con el siempre atento y buen amigo de Ernesto Atochkin. Sostienen ellos que jamás de los jamases han emitido pasajes para el camarista Jorge Ferro. Juran que ni lo conocen. Será así nomás.
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