Por: Ernesto Schoo."Sospecho que, dado nuestro temperamento, los ingleses estamos más cerca del drama ruso, o alemán, que del francés." Así comienza Michael Billington, el titular de la crítica teatral del Guardian, de Manchester, su columna en la edición del lunes 21 de este mes.
Recomienda Billington tomar en cuenta a por lo menos cinco autores franceses de distintas épocas, empezando por Molière (1622-1673), de quien dice: "Hay algo en su mezcla de comedia y tragedia que a los ingleses se nos escapa todavía. Hacemos Tartufo y El misántropo , pero olvidamos La escuela de los maridos , o La escuela de las mujeres . Nunca hemos visto una puesta británica de Georges Dandin. Buscamos sólo diversión en Molière, cuando la mayoría de sus obras son, a la par de divertidas, socialmente subversivas".
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Sigue en la lista Pierre Marivaux (1688-1763), de cuyo teatro dijo Voltaire: "Es como hacer malabares con huevos de mariposa sobre una red de telas de araña". Para Billington, sus obras "exploran la metafísica del corazón y la relación entre la clase social y la pasión, como en La doble inconstancia , o El juego del amor y del azar . La máscara de las apariencias cae, y amos y criados intercambian papeles con sorprendente naturalidad. Es un maestro de la comicidad".
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Eugène Labiche (1815-1888) es el tercer recomendado: "Feydeau le hace sombra, pero algunas de sus 175 obras valen la pena de revisarlas, entre ellas, Un sombrero de paja de Italia" (escrita en colaboración con Marc Michel). De Jean-Paul Sartre aconseja reponer Huis-Clos, Las manos sucias (de rigurosa actualidad) y Las moscas .
El último es Jean Anouilh (1910-1987), quien "parece eclipsado, tras su apogeo en la posguerra, pero sus obras más oscuras merecen ser recordadas". Por nuestra parte, anotemos que un gran éxito del teatro inglés en los años 60 fue La invitación al castillo , de Anouilh, en la versión de Terence Rattigan, titulada Ring Round the Moon .
Si bien faltan Giraudoux y Montherlant, entre otros autores importantes, el recordatorio es oportuno. Anotemos, de paso, que todos esos dramaturgos -quizá con excepción de Marivaux, poco conocido aquí- han sido y son representados con frecuencia en la Argentina, algunos de ellos con éxitos legendarios, como Orquesta de señoritas , de Anouilh, en varias versiones y en distintas temporadas
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