Por: Pablo Aceto (Pre candidato a Intendente Mar del Plata – Batán Partido Socialista Auténtico).
Con la designación de Rodolfo Iriart como secretario de Seguridad de la Municipalidad de Gral. Pueyrredón, hemos escuchado trillados debates teóricos y reclamos de pergaminos académicos que dejan en evidencia que no hay claridad en la problemática de la inseguridad.
Es bueno buscar en la historia los ejemplos que nos permitan encontrar las soluciones o definir el problema sin el bagaje de subjetividad, apasionamiento e intereses creados que contaminan el claro razonamiento.
Si esta metodología es válida, es válido referenciar al ex vicegobernador Victorio Calabró que en el verano de 1974 asume la jefatura del gobierno bonaerense, luego de la renuncia de Oscar Bidegain.
El punto al que me refiero es la particular visión de Calabró sobre cómo manejar a la Policía Bonaerense y lograr para sí, ampliar su margen de gobernabilidad. Calabró “institucionaliza” lacorrupción, acuerda reglas y parámetros de una manera muy sencilla: los productos del mangueo para la tropa y el efectivo que se reparta en la plana mayor, sería muy extenso e innecesario dar más detalles, pero este esquema si bien le dio resultados al Gobernador en suintención por mantener controlada la institución, por otra parte en el objetivo por todos anhelado que es el de tener una institución sin corrupción, Calabró pasó a ser parte del problema.
Hay que dejar en claro que estamos hablando de otra época, en la que el narcotráfico no estaba asentado en el territorio bonaerense, como ahora.Lo hemos dicho más de una vez, es imposible explicar los niveles de inseguridad que sufre nuestra población, sin la complicidad e indiferencia de sectores del Estado y partiendo desde este punto, no sirve teorizar en forma abstracta sobre políticas de seguridad, sino existe una determinación política de luchar contra las mafias estén, donde estén, en la Policía, en el poder político o en el Poder Judicial.
De nada sirve pasarle la topadora a ranchos vacíos o de vez en cuando levantar en algún operativo a uno o varios delincuentes, que en todos los casos son reemplazables cuando no se toca a la corrupción enquistada en el Estado.
Hoy México sufre la desaparición de 43 normalistas que la Policía Municipal de Iguala entregó a bandas del narcotráfico para su desaparición, esto también vale como ejemplo.
En este punto quiero dejar en claro que el eje del problema son las mafias y que a partir de este concepto se puede determinar, quiénes son parte de la solución y quiénes son parte del problema.
Se observa en esta materia, un gran parentesco en las políticas del gobierno de Scioli con la de su antecesor Victorio Calabró. Hay evidentes acuerdos de territorio que van desde los sencillos cuida coches, miembros de barras bravas de clubes capitalinos, hasta los innumerables hechos de inseguridad que con casi treinta muertos en Mar del Plata desde el comienzo del año, en pleno Operativo Sol, la respuesta política del gobernador Scioli no fue una profunda investigación sobre los hechos delegando a técnicos en la materia sino que delegó a un operador político como Iriart, habituado a negociar espacios de poder, lo que permite especular que el objetivo de Scioli es conseguir mayor margen de gobernabilidad y todo lo demás esnegociable.
El tiempo desplazará las especulaciones por hechos y es ahí cuando podremos establecer si en la lucha antimafias el actual Secretario de Seguridad es parte de la solución o parte del problema.


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