Exhortó a sus partidarios a "garantizar la paz"; en la marcha opositora, se registraron incidentes
Así lo anunció anteanoche durante la presentación de su otra gran apuesta gubernamental: el Plan de Pacificación.
El lanzamiento de la iniciativa pacifista del "hijo de Chávez" coincidió con la represión, incluidos gases lacrimógenos, contra la marcha de estudiantes en Caracas. Anoche, los incidentes continuaban, con cinco heridos "y varios estudiantes atendidos por asfixia".
Así se vive el surrealismo mágico de la "revoluciónchavista", entre pintorescos anuncios de golpes de Estado que nunca suceden (va una docena durante los diez meses de gobierno de Maduro) y declaraciones que contradicen los hechos. La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) exigió al gobierno que presente pruebas de la asonada militar.
"¡Vamos a darles calle a los que quieren calle! ¡Calle y más calle para que haya paz y más paz, patria y más patria! Llamo a todo el pueblo a la calle para garantizar la paz", clamó Maduro.
El presidente apeló a sus partidarios: "Ni un milímetro de debilidad, ni un segundo de vacilación... ¡Que se vayan para el carajo con su fascismo, que se vayan para el carajo y nos dejen construir patria!".
Maduro exprimió al máximo su habitual retórica, que como el péndulo de un reloj pasaba de exaltar la paz y el amor (incluido un largo beso a Flores) a amenazar con saña a sus detractores.
También acusó al ex presidente colombiano Álvaro Uribe de financiar a grupos fascistas. "Buscan llevar a nuestro país a un golpe de Estado", insistió una vez más. "¡A Venezuela no la incendia nadie! ¡Alerta al pueblo! ¡Alerta a la fuerza armada!", destacó.
El principal culpable de la asonada fantasma, según la propaganda oficialista, sería Leopoldo López, coordinador de Voluntad Popular y líder del ala radical de la oposición. "¡Cobarde, fascista, entrégate que te estamos buscando!", lo conminó el presidente, que acusa a López de ser un prófugo. En cambio, desde el partido del ex alcalde de Chacao se asegura que su líder espera la detención policial desde hace días.
Los llamados a la paz de Maduro contrastan con la denuncia lanzada por el Foro de la Vida, que agrupa a varias ONG, que alertó contra "el uso de cuerpos parapoliciales para disuadir o disolver las manifestaciones con armas de fuego" y contra la "política de criminalización de la protesta".
A la misma hora que Maduro arengaba a sus seguidores, una marcha convocada por madres de estudiantes en Caracas crecía y crecía en su camino hacia la sede de la Magistratura. "Madres arrechas [valientes], con mis hijos no te metas", "Estudiantes, valientes, las madres están presentes" y "Madres con bolas, no con balas" se cantaba y se leía en las pancartas.
Cientos de mujeres, vestidas de blanco en un remedo de las conocidas Damas de Blanco de Cuba, se sumaron a los jóvenes. Todos juntos recorrieron varias calles para volver a pedir la liberación de los estudiantes detenidos.
El resultado fue el mismo que 16 horas antes: la marcha acabó reprimida por la policía con chorros de agua, gases y perdigonazos. Los manifestantes ni siquiera pudieron volver a sus casas: Maduro castigó con la interrupción del metrobús a parte de los municipios opositores de Chacao, Sucre y Baruta.
A las críticas de jóvenes, madres, oposición y organismos internacionales se sumó ayer Heinz Dieterich, antiguo gurú político de Hugo Chávez y creador del socialismo del siglo XXI. El politólogo apostó por la creación de un "gobierno de salvación nacional", ante la situación de parálisis que sufre el país.
Según develó Dieterich a CNN, una parte del chavismo vería con buenos ojos la inclusión del líder opositor Henrique Capriles en ese gabinete. Un gobierno más fuerte podría aplicar "medidas económicas dolorosas"..




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