La madre: “No quiero que haya otra Belén”

La madre: “No quiero que haya otra Belén”

Unas 100 personas marcharon el domingo a la tarde desde el lugar donde Alberto Moreno asesinó a Belén Morán hasta el destacamento policial de Manzanares. Allí, muchas mujeres con sus chicos acompañaron a Marilén Maldonado, la madre de la víctima, en su pedido de justicia. Más tarde, la mujer fue recibida por las nuevas autoridades de la comisaría para ponerla al tanto de la detención de Moreno. Luego la mujer mantuvo el siguiente diálogo con El Diario.

 

-La detención de Moreno, ¿al menos le trajo algo de alivio?- Sí, el alivio de saber que no voy a ser asesinada por él como le pasó a mi hija, porque yo también estaba amenazada y tenía una restricción perimetral de 500 metros, y él venía por mí. Aparte de ser asesino, Moreno nunca soportó que yo, mujer, la haya sacado a mi hija de su lado. Y menos pensar que su propia nena va a ser criada por mí. Yo sabía que Moreno venía por mí. Moreno estaba cerca. ¿Por qué la policía no me dejaba caminar sola ni una cuadra? Porque sabía que Moreno estaba muy cerca. Él fue detenido de casualidad. 

-¿Es como se dice, que ustedes realmente hicieron todo para evitar esta situación?- Sí, vivíamos con miedo porque él nunca respetó la restricción. Las últimas dos semanas yo venía todos los días al destacamento. Agarraba la bicicleta y venía, porque Moreno estaba insultando, amenazando, porque estaba parado en la esquina a 100 metros de mi casa. No daba para más, pedí ayuda en todos lados.

-¿Qué pasó el día del crimen?- Me fui tempranísimo a la Comisaría de la Mujer porque me di cuenta que no lo iban a detener. Estaba a mitad de cuadra haciéndole la señal a mi hija de que la iba a matar, y si ahí no lo detuvieron perdí todas las esperanzas. Por eso volví a la Comisaría de la Mujer a eso de las 7.30 de la mañana y no me tomaron la denuncia: ahí perdí muchísima fuerza.

-¿Cree que fue negligencia o hay otra cosa?- No lo sé. El jefe de calle estaba todos los días con nuestro tema. Cada vez que llamábamos para denunciar venía siempre, él estaba con su patrullero, pero no lo detenían, ahí estuvo la falla. Él no estaba en su domicilio, no es que pedíamos que se fuera de su casa. Él se instaló ahí para vigilar a Belén, no es su casa. Ese día le avisaron que ella salía por el otro lado y a metros la interceptó, no pudo hacer nada Belén, no pudo defenderse.

-¿La reconforta el acompañamiento de la gente?- Sí, me da muchísima fuerza, no pensé que iba a haber tanta gente. Se trata de nuestra policía que debería estar defendiéndonos, protegiéndonos. Yo pido que esa persona busque otro tipo de trabajo, donde esté capacitado para cumplir con su trabajo, porque evidentemente no estaba capacitado para cumplir la función de policía. 

-¿El crimen de su hija puede cambiar algo?- No lo sé, pero voy a luchar hasta lo último, por toda esta gente que me ha apoyado, voy a luchar, porque no puede haber otra Belén, no quiero que haya otra Belén. 

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