Ana Cristina Rodríguez tiene 42 años. Cansada de recorrer comisarías y fiscalías decidió acercarse a la redacción de época para denunciar las agresiones y amenazas por parte de dos hijos. La mujer manifestó que uno de ellos es cabo de la Policía de la provincia y el otro es un adolescente de 16 años con problemas de adicciones. “Pido ayuda para que no me maten”, dijo.
“Mi calvario comenzó en el año 2009. Cuando él era aspirante me agredió y decidí radicar la denuncia en la comisaría Octava. Pasaron unos meses y me pidió que levante la denuncia para poder cumplimentar sus estudios e ingresar a la Fuerza provincial. Por negarme, el acoso, las amenazas y las agresiones comenzaron a intensificarse”, enfatizó la mujer.
Ante esta situación, Rodríguez decide dejar su casa del barrio Ongay - donde también viven los hijos denunciados - y buscar mejor destino en la provincia de Buenos Aires.
A principio del presente año decidió volver y se encontró con edificaciones en su propiedad que no tuvieron su aval. Según comentó, Abraham decidió realizar una ampliación y allí, junto a su hermano de 16 años, realizan fiestas y todo tipo de irregularidades.
“Tuve que aguantar la presencia de mujeres y personas extrañas en mi casa. Lamentablemente mi hijo adolescente consume estupefacientes y muchas veces sale a robar. Los elementos sustraídos los lleva a la vivienda y todas esas irregularidades son las que yo combato a diario”, aseveró indignada.
“Uno de los últimos episodios graves ocurrió el domingo 3 de noviembre. Ese día el menor se encontraba consumiendo drogas y cuando llegamos nos amenazaron de muerte. El más grande con un arma de fuego apuntó a mi pareja y si no era por la intervención del nene de 8 años hoy no se si estaríamos acá. Todo lo que estoy relatando consta en una denuncia policial radicada en la comisaría Octava”, insistió.
La mujer informó que luego de este incidente tuvieron que dejar la casa y ahora se encuentran deambulando de un lado a otro, en casa de familiares y en albergues.
“Es difícil vivir de en estas condiciones porque mi hijo menor tiene ocho años y está con problemas psicológicos por esta situación. Pido a las autoridades correspondientes tomen medidas porque tengo temor de que mis hijos terminen con mi vida y la de mi pareja. No queremos que ocurra una tragedia que se puede evitar”, concluyó.
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