El candidato presidencial de “Cambiemos” hizo una nueva escala en la provincia, en compañía de su entorno que arribó con encuestas. El PRO es optimista de una victoria cómoda en territorio cordobés y apostará a la polarización en las últimas semanas.
A pesar de la cantidad de movimientos que hay en el tablero electoral para los comicios del 25 de este mes, nadie se anima a hacer una jugada que pueda poner en riesgo el territorio cordobés. Sucede que a esta altura, la importancia de Córdoba lleva a comparar al distrito con lo que ocurre en cada elección con Buenos Aires; y por lo tanto, los operadores de todos los candidatos saben que cualquier desplazamiento en falso puede hacer peligrar los votos cordobeses.
Uno de los que sabe esto es Mauricio Macri, quien junto al resto de “Cambiemos” volvió a hacer base en la provincia para realizar una recorrida por el interior, pero fundamentalmente para que haya contacto de su mesa chica con sus socios locales y repasar así dos aspectos fundamentales para lo que viene: encuestas y estrategia para el desenlace de la campaña.
Por lo tanto, la presencia de Emilio Monzó, principal operador del macrismo en este momento
-algunos sostienen que la figura del ministro de Gobierno porteño llegó incluso a desplazar la del publicista ecuatoriano Jaime Durán Barba- sirvió para “motivar” a la pata cordobesa que componen radicales y juecistas. Tanto ellos, como el propio espacio amarillo en Córdoba, vio los números que trajo el armador y que dejarían al líder del PRO cerca de la chance de aspirar a un balotaje.
“(Daniel) Scioli se estancó y nosotros ya superamos lo que fue la denuncia contra (Fernando) Niembro. Aparte el candidato del oficialismo perdió mucho del voto independiente con su ausencia en el debate”, analizó ayer uno de los referentes del armado.
En tanto, los mismos guarismos mantienen a Macri con una diferencia considerable sobre el resto en el territorio mediterráneo; y el segundo, como consecuencia de los movimientos que viene realizando De la Sota -sostienen en “Cambie-mos”-, es Massa. A Scioli le atribuyen un tercer escalón, pero la clave estará en los números que consiga el gobernador bonaerense, porque sumar por encima de los 20 puntos le permitiría ganar en primera vuelta, si se agregan estos números al resto del mapa nacional.
Asimismo, hay otro análisis que en la reunión de ayer se repitió y coincidieron desde todos los sectores: las fugas que se están dando afectan únicamente al PJ. Puertas adentro en el macrismo conviven con la sensación de que es casi imposible que algunos de esos “pases” se dé desde sus filas al sciolismo o al massismo.
Por lo tanto, observan desde afuera el minuto a minuto de esta puja peronista, y muestran una carta que pretende ser la principal apuesta de acá a los comicios. “A Massa hay que aguantarlo una semana más y se desdibuja del todo” habría sido una de las frases que se escuchó en la conversación de ayer; y que antecedió al deseo más fuerte del macrismo por estas horas: “En las últimas dos semanas hay que polarizar entre nosotros y Scioli”.
En medio de esto, otro integrante del armado local y que también formó parte del recorrido de Macri en el interior, razonó en torno a la estrategia que armó De la Sota pretendiendo bloquear el ingreso del candidato oficialista en Córdoba. “El verdadero objetivo de él (por el gobernador cordobés) es que haya segunda vuelta y así poder negociar. Con cualquiera”, reflexionó el operador local.
Por último, y tras el acto del sábado pasado en Ferro, Macri parece haber vencido el prurito de las concentraciones multitudinarias. Antes en el PRO hablaban de “encuentros” y ahora parecen dejarse llevar, sin ningún tipo de complejos, por las garras de la política tradicional que en el manual aplica una regla básica: acto multitudinario de cierre. Como ya se sabe, el mismo será en el Orfeo el jueves 22 y será el elegido para cerrar la campaña nacional. Por lo tanto, vendrán todos los referentes, sobre todo aquellos que tendrán elecciones ejecutivas en sus distritos el mismo día de las nacionales.




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