La no renovación de la banca del presidente del Concejo Deliberante de San Miguel generó un revuelo y un cruce de palabras. El intendente puso de candidato a primer concejal a su hermano Pablo. En tanto, Luppino está dolido porque nadie de la estructura municipal lo llamó para decirle “no servís”.
Luppino estaba seguro hasta el mismo día de la presentación de la lista que iba a tener su lugar, pero a último momento se enteró que esa posibilidad se había truncado sin que le dieran los motivos. “En ningún momento le dijeron que no iba a renovar, era un número puesto”, confirmó una fuente cercana.
Luppino, presidente desde 2008, supo moverse en el cuerpo deliberativo para tratar de mantener la armonía política, por eso íntimamente considera un acto de traición lo que le hicieron, traición que podría venir del lado de dos altos funcionarios municipales.
HABLÓ DE LA TORRE
“Creemos que los cargos son del proyecto, que todos tienen que tener el beneficio de ser candidatos. Por eso, hemos dado una renovación a nivel del Concejo Deliberante y del Consejo Escolar”, comenzó diciendo. “Esperamos que Máximo nos siga acompañando, ha sido un gran presidente, nos respaldó desde su función y valoramos lo que ha hecho. Pero a todos les toca entrar o salir, no hay cargos permanentes”, agregó.
Luego, justificó la candidatura de su hermano: “Es lo que la gente que nos acompaña nos pedía. La mayoría se sentía identificado con él, creo que Pablo ha hecho meritos diferentes al de ser mi hermano, que eso no es mérito sino una casualidad. Es un médico que ha trabajado en el distrito desde que se recibió, tanto en instituciones públicas como privadas. Tiene un nombre reconocido en ese ámbito y además desde hace cuatro años que me viene acompañando en la función pública como Subsecretario de Salud, con un buen resultado. La gente y los compañeros querían que sea él. Tome la decisión el sábado, no fue fácil”.
HABLÓ LUPPINO
“Nos parece muy bien toda determinación que un grupo político tome. Nosotros guardamos respeto, afecto y agradecimiento hacia el Intendente Joaquín De La Torre. Lo que no guardamos es sumisión borreguil, no tenemos alma de lacayos, menos de esclavos en el orden intelectual, toda vez que aprendimos a pensar por nosotros mismos. Por supuesto que muchísimos compañeros que están trabajando en la administración y en el proyecto municipal tampoco la tienen”, dijo Luppino.
“Me atrevo a sugerir que de continuar con esta “fiebre de puros por la noche” quede Joaquín sólo frente al espejo de su propia autentica soledad. Por favor no se olviden de muchos militantes que desean ayudar a San Miguel”, sostuvo y agregó: “Me siento tan agradecido con la vida que no puedo estar enojado con nadie, tampoco con el intendente y colaboradores que no han tenido la deferencia de llamar para decir hola, y decirme imagino: ya tu tiempo espiró, no servís, estas obsoleto, sos demasiado gordo y poco inteligente, o un inútil. Lamento comunicarles que me siento vivo y útil, y que un viento agradable y fresco me contó que algunas páginas más de servicio a mis semejantes puedo escribir”.
El último acto de Luppino fue tomar licencia de su cargo y ya fue designado en la Presidencia el concejal Rubén Zárate, quien hasta este momento ocupaba la vicepresidencia segunda del cuerpo.


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