Rubén Sentís, uno de los históricos del Peronismo local, reparó en la obsesión que muestra el intendente Miguel Lunghi con la figura de Diego Bossio, pese a haber dejado atrás el período de campaña. “Evidente lo visualiza como el adversario y de ahí su reiteración”, señala.
“Se lo nota preocupado. Porque de otra manera no se explica. Obviamente le incomoda tener enfrente un Peronismo que se muestra unido. De ahí los ataques que se están volviendo recurrentes”, indicó tras leer la entrevista que El Eco le hizo al jefe comunal.
“Antes, Lunghi decía a modo que crítica que el Peronismo era una bolsa de gatos. Era su principal argumento para desestimarlo como adversario. Hoy, ve que el Peronismo se ha unido y que ha encontrado una conducción. Ahora, entonces, critica a la conducción, a Bossio, por todos los motivos que uno pueda imaginar y los que no se pueden imaginar también. Naturalmente, la organización de la oposición lo pone muy incómodo”, argumentó.
Sentís detectó en las últimas declaraciones del pediatra un “problema psicológico que se proyecta tanto hacia el pasado como hacia el futuro”. “Por un lado, esa obsesión con su padre, por el otro la obsesión con Bossio, lo que hace y deja de hacer, aún cuando las preguntas que se le hacen giran en torno a su persona y no a la del conductor del PJ”.
Finalmente, Sentís reparó en que la confirmación de que será candidato nuevamente en 2015 fue una estrategia que utilizó Lunghi para resolver una cuestión interna. Algunos jóvenes están pidiendo la alternancia, el lugar del líder.
“Si no salía a decir que el candidato era él empezaban a crecer las otras opciones. De esta forma, en el plano interno, Lunghi resolvió los celos que le generan las ambiciones de los más jóvenes de su entorno. Pareciera que Lunghi siente celos de su propia herencia”, concluyó.


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