Los pasajeros aseguran que pasó lo mismo tras los otros choques. El temor a viajar y la idea de que nada cambia.
El Chapa 5 está aún en el andén 2 de la estación, montado por sobre los paragolpes, tal como quedó el sábado tras el accidente. Pero no se lo puede ver tan fácilmente, porque fue totalmente cubierto con una tela tipo media sombra. Además, la custodia policial y una cinta de plástico impiden acercarse.
La gente viajó ayer sin pagar, como sucedía hasta el miércoles 9, cuando colocaron los molinetes que se abren abonando con la tarjeta SUBE. A las 17.20 un tren doble piso llegó al andén 5. Acaso por costumbre o reflejo, la gente se agolpó ante la puerta antes de que abriera, como para entrar rápido y conseguir un lugar, tanto que se chocaban con los que querían salir. Pero esta vez el apuro no tenía sentido, porque la formación viajó con la cantidad de gente que debería tener normalmente, sin muchos pasajeros parados en los pasillos y hasta con espacio suficiente para las bicicletas.
“Las otras dos veces que hubo choques pasó lo mismo. Durante 15 o 20 días se portan bien, pero después vuelven las demoras y los problemas. Hoy viajé tranquilo, pero lo normal a esta hora es que te asfixies por la cantidad de gente. Y muchas veces viajé en trenes que se pasaban en la frenada y tenían que retroceder para que la gente pudiera bajar en las estaciones”, contó Oscar Vargas, que todos los días viaja desde Liniers a Once ida y vuelta.
Otras dos pasajeras, Carmen As y Mery Galarza, lo confirmaron. “Hace años que tomo este tren y después de las otras dos tragedias pasó lo mismo, se podía viajar bien. Fijate que ahora pusieron un tren nuevo, con aire acondicionado y limpio, pero lo normal es que en las horas pico pongan los más viejos, con ventanas blindadas que no se pueden abrir. Se viaja muy mal, no se entiende por qué lo hacen”, se quejó la primera, que vive en Villa Luro. Su compañera agregó que “parece a propósito, pero en las horas pico los trenes van mucho más despacio que en el resto del día. Decí que si me tengo que venir de Ramos Mejía en colectivo tardo dos horas mientras que en el tren llego en poco más de media. Es una pena que el servicio sea tan malo, si el tren anduviera bien sería maravilloso ”.
Hoy tampoco será un día normal en Once. Es 22, se cumplen 20 meses del primer accidente en la terminal, en el que murieron 51 personas, y los familiares de las víctimas se juntarán en el hall a las 8.30 para realizar un acto.
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