El presidente brasileño, Lula da Silva, advirtió que su gobierno va a "limpiar la suciedad" provocada por el narcotráfico en Rio de Janeiro, tras los enfrentamientos entre facciones rivales y policías que el fin de semana causaron 21 muertos, en uno de los episodios más violentos de los últimos tiempos.
"Es imposible no condenar estos hechos y defender la persecución de los culpables", destacó. El violento fin de semana llevaron a la policía a desplegar unos 4.0000 efectivos en las calles y favelas de la ciudad. El propósito es hallar a los narcos que desataron los enfrentamientos y que, armados con ametralladoras anti-aéreas derribaron un helicóptero Fénix, en el que tres policías murieron carbonizados.
Según el mayor Oderlei Santos, jefe de Relaciones Públicas de la corporación, el objetivo de las acciones policiales es dar con "los bandidos involucrados directa o indirectamente" con los hechos de violencia del sábado, cuando narcos del Morro Sao Joao intentaron tomar los puntos de venta de drogas del Morro dos Macacos, en Vila Isabel.

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