Los lujos y la creciente fortuna de Tito Álvarez y la Britto enfurecen a Rovira

Los lujos y la creciente fortuna de Tito Álvarez y la Britto enfurecen a Rovira
El matrimonio ultrarovirista que conforman Nabor Alvarez, vice de la Legislatura, y su esposa Cecilia Britto, secretaria parlamentaria, ya se instalaron en su nueva residencia familiar, en un costoso barrio de la costa posadeña.
El jefe de la Renovación, Carlos Rovira, suele construir su fenomenal fortuna con el más prudente de los sigilos. Y suele aconsejar a sus séquitos partidarios y operadores políticos –como una orden irrenunciable- que cuiden las formas y los modos de capitalizar los beneficios que da el poder, y la bonanza de los fondos públicos.

La introducción escénica no es caprichosa. Tiene que ver con la bronca y el enfado que vivió, en las últimas semanas, el propio Rovira, cuando dimensionó los alardes palaciegos que exhibe el matrimonio más mimado del ultrarovirismo: conformado por el ex empleado bancario y actual Vicepresidente de la Legislatura, Alberto Nabor “Tito” Alvarez y la abogada Cecilia Caterine Britto, secretaria parlamentaria con veleidades de “dama de hierro”, en el gobernante Frente Renovador.

¿Por dónde brotó la furia de Carlos?. Sencillo, sus propioas huestes internas trajeron hasta su mesa de conducción, casi como una “cuestión de Estado”, el fastidio que hay en la militancia, segundas y terceras líneas del oficialismo, por el sospechoso y vertiginoso crecimiento económico que ostentan los Álvarez-Britto, que no paran de sumar costosas propiedades al clan familiar de los “nuevos ricos” del pueblo.

La cosa se puso calda en el corazón de la Renovación cuando Rovira se enteró que sus principales adláteres, Tito y Cecilia, aprovecharon su ausencia veraniega para inaugurar, con cotillón de carnaval y exquisita champaña Brut Nature, la majestuosa residencia en la Chacra 184 de Posadas.

La información indica que el matrimonio parlamentario compró, en dólares, hace pocos meses, su nueva residencia familiar en un exclusivo barrio costero, hacia la zona oeste de Posadas, muy cerca del viejo club ribereño del Instituto del Seguro.

Los dato precisos que llegaron a la redacción de M4, varias de ellas emanadas desde la sede gubernamental, donde impera el clossismo, indican que el diputado Tito Álvarez y su mujer Cecilia habrían desembolsado más de medio millón de dólares por el chalet, unos 3,5 millones de pesos si se tiene de referencia al “dólar blue”.

Hay más detalles. Trascendió que la casa tiene varios dormitorios, es de dos pisos, un hermoso quincho con pileta y un verde patio cargado de flores, palmeras y arbustos que rodean a la propiedad, con su consabido muro perimetral; obviamente para resguardar la privacidad de la próspera familia renovadora.

“Está ubicada en la calle 20, entre Aguado y Gottschalk, a una cuadra de la avenida Almafuerte. Es un hermoso rincón verde de cara al río donde hay varias casas lujosas, como la de Santiago Ros (titular del Iprodha); la familia Enriquez, de la Ute Cataratas; el presidente de la Confederación Económica de Misiones, Ricardo Amado, y otras célebres familias de la Posadas profunda”, precisó un joven funcionario de origen radical, que al parecer no comulga mucho con sus socios roviristas de la Cámara de Diputados.

Es más, ironizó que Tito y Cecilia se “picharon” cuando un temporal llenó de aguas y ramas el garaje de su casa de la avenida Roca, a fines del año pasado, por lo que decidieron comprar al contado el costoso chalet, mudarse cuanto antes al barrio residencial, y evitar el traslado a otra de sus residencias, como la que tienen en el Club de Campo La Eugenia, en la ruta 105 que conduce a Apóstoles.

“A Cecilia no le gustaba la idea de ir a vivir a La Eugenia por la distancia al centro. Además, el Toto (hijo del matrimonio, Secretario de la Juventud y el Deporte de la Municipalidad de Posadas, y referente impuesto en la Juventud Renovadora) utiliza la casaquinta de La Eugenia para sus reuniones militantes”, precisó el informante, quien prometió añadir más datos de la fortuna que estarían cimentando Tito y Cecilia.

En los corrillos irónicos del poder misionero volvió esa frase que se acuña, en la política vernácula, desde que sus protagonistas crecen en bienes raíces con la ligereza de la inflación. "El Tito y la Britto tienen más propiedades que el Aloe vera...", una jocosa comparación que se solía hacer teniendo en cuenta las "propiedades curativas" de la sábila originaria del norte y del este de África. Cosas que pasan.

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