A la intendenta Graciela Rosso comenzó a correrla el reloj electoral. Se dio cuenta con cierta tardanza, porque el apuro asoma a escasos días de una ineludible interna abierta primaria, simultánea y obligatoria en la que pone en juego su proyecto local.
Especulaciones futuras al margen, Rosso todavía tiene sus propuestas apuntadas a una reelección y es allí donde entra a exponerse, con notoria fuerza, lo que puede calificarse entre lo “inmediato” y lo “perdurable”.
El primer término es propio de una campaña electoral y de los meses previos a los comicios. La estructura estatal, con apoyo de sus ejércitos militantes, dispuestos a tratar de disimular las falencias añejas o lo que se prometió y no se hizo, aún cuando se sabía de antemano que eran necesarios muy escasos recursos.
Por eso, una práctica habitual en todos los municipios, hoy está a la vista en las calles céntricas o barriales de Luján. Cuadrillas reparando pozos; tapando baches; reforzando las señalizaciones, limpiando zanjas y, lo más reciente, el agregado de los camiones de Terminal Multipropósito, la empresa que se encarga de la recolección de los residuos sólidos urbanos en el casco céntrico, juntando ramas y residuos varios en las calles de los barrios.
Los políticos que ejercen el poder suelen caer en el lugar común de creer que sus posibilidades electorales sufrirán un fuerte espaldarazo si reparan en lo que los vecinos piden y piden durante toda su gestión y ellos finalmente les cumplen, por más que sea en tiempo de descuento.
Por eso se incrementan los recursos para las áreas de Obras y Servicios Públicos y se cortan cintas por un puñado de metros de asfalto.
El problema para la gestión que pretende sostenerse aparece cuando los vecinos levantan mínimamente su mirada. Entonces descubren que las cuestiones perdurables siguen tan postergadas como hace 20 años.
Notan que es muy probable que antes del 14 de agosto le tapen los pozos de su cuadra, pero que las cloacas no llegan y que están muy lejos, por más planta que se realice en Open Door. Descubren que siguen faltando redes de agua potable a muy pocas cuadras del centro.
Se resignan a admitir que la administración actual no supo articular sus contactos con los gobiernos nacional y provincial para que baje a Luján un ínfimo plan de vivienda.
Se dan cuenta que la etiqueta de Capital de la Fe es apenas eso, una etiqueta que compran los turistas pero que no se condice con el estado de los sitios turísticos.
Recordarán los memoriosos que tampoco se avanzó un párrafo en la redacción de un nuevo Código de Ordenamiento Urbano, por más apuro que se demuestre justo en estas semanas.
En resumen, la ineficiencia de arrastre se pretende tapar con el cumplimiento de lo inmediato. Esa suele ser la esencia de las campañas electorales de aquellos que ya están en el poder y quieren quedarse.
En ocasiones, si son mayoría los que eligen no levantar la vista en sus críticas, atender lo inmediato les rinde sus frutos; otras veces se encuentran con un pueblo harto de las desatenciones perdurables.

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