Para Luis Ahumada, presidente de la Sociedad Argentina de Pediatría de Córdoba, el Estado invirtió mucho para reducir la mortalidad infantil, pero todavía falta.
Este que está pasando no es un invierno más para los hospitales y clínicas provinciales. Al igual que en distintos lugares del país, en Córdoba las enfermedades respiratorias se anticiparon. Los menores de un año fueron los más afectados. En varias ocasiones no fue fácil conseguir para ellos una cama de terapia.
El neonatólogo Luis Ahumada, presidente de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) filial Córdoba, destacó los esfuerzos que se vienen haciendo desde 2007 para reducir la mortalidad infantil. Pero sostuvo que todavía falta.
–¿Cómo se comportó el brote este año?
–Las enfermedades respiratorias cambian siempre su perfil y presentación. Este año, afectó más a los lactantes. Antes de que comenzaran los primeros fríos, aparecieron muchos bebés con virus sincicial, principal causante de la bronquiolitis. Y ya a mediados de julio se habían confirmado tres muertes en menores de un año.
–¿Cómo evalúa esos fallecimientos?
–No puedo decir que estemos peor que el año pasado, pero debemos estar alertas. Durante todo2014 se registraron cinco muertes de menores de un año. Y a mediados de julio de este año ya tenemos tres. Es cierto que la peor parte ya pasó. Tuvimos muchos momentos de zozobra en los que fue difícil conseguir una cama en terapia. Por suerte, todo fue mejorando aunque todavía el sistema está sobrecargado.
–¿Cómo respondió el sistema?
–La demanda de internación aumenta un 40 por ciento en invierno. Desde 2007 a la fecha, en épocas más frías se vienen reforzando los servicios con el objetivo de bajar la mortalidad infantil. La hipótesis en ese entonces fue que cuando el sistema se sobrecargaba, se afectaban los niños con patologías respiratorias y aquellos de alto riesgo que, al distribuirse la oferta entre todos, tenían más riesgo de fallecer. Hoy puedo decir que esos esfuerzos siguen siendo insuficientes. Es tal la desproporción que se genera durante el invierno que las terapias siempre terminan llenas y los hospitales se ven superados.
–¿Qué hacer entonces?
–Se deriva al sector privado.
–¿Las clínicas contribuyen prestando camas?
No todas. Según comentan muchos médicos, algunas prefieren decir que no tienen lugar. Esto es porque el Ministerio de Salud no cumple sus compromisos. Cuando la emergencia llega, promete un montón de cosas. Pero después incumple con el pago o lo hace con una gran demora. Las clínicas no llegan a recuperar lo invertido y entonces prefieren no participar.
–¿Cuál sería la salida?
–Si el Estado pide prestada una cama al sector privado es porque realmente el sistema público está colapsado. No hay forma de generar recurso humano y tecnología de un día para el otro. Echar mano al sector privado es una forma de saltar este tipo de costos. Pienso que si se acude a esta medida de salvataje, el Estado debe cuidar mejor la relación con las clínicas y sanatorios. Puede llegar a ser muy grave que un niño no consiga una cama por este tipo de falencias.
–¿Qué medidas hay que tomar?
–Hay que mejorar la prevención. Las familias todavía no son conscientes del peligro que representa una persona con cuadro respiratorio para un recién nacido. Un resfrío banal, puede llegar a ser letal para el bebé. No hay que permitir el contacto de lactantes con personas con enfermedad respiratoria.
Cuidados especiales para los niños
La lactancia materna contribuye a mejorar las defensas del bebé. Ante el menor signo de alerta, acudir inmediatamente al médico.
Los bebés que nacen con factores de riesgo, como los prematuros, deben recibir entre tres a cinco dosis del anticuerpo monoclonal contra el virus sincicial. Este está disponible en el Hospital de Niños. Algunas obras sociales los han empezado a cubrir.
El virus sincicial es el principal responsable de la bronquiolitis en niños. Entre otras cosas, se transmite a través de las secreciones de las manos. Los papás deben lavarse siempre con agua y jabón antes de tocarlos. Y con alcohol en gel.
Las personas que tengan una enfermedad respiratoria deben permanecer alejadas de los bebés. Es común que todos quieran alzar a un recién nacido. Pero los padres deben ser estrictos en evitar el contacto, por más que parezca un simple resfrío, especialmente con niños pequeños.
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