Luego de once meses de cautiverio, las FARC liberaron a un soldado

Luego de once meses de cautiverio, las FARC liberaron a un soldado
Josué Calvo recobró su libertad por un acuerdo de la guerrilla con una senadora.
El alivio y felicidad por el regreso de un rehén de la guerrilla colombiana de las FARC llegó ayer, finalmente, para la humilde familia Calvo, con el regreso del soldado Josué Daniel, tras casi un año de secuestro. Entretanto, la ansiedad y nerviosismo invade a otra humilde familia colombiana, la del cabo Pablo Emilio Moncayo -el secuestrado más antiguo del mundo, con casi trece años en la selva- porque los rebeldes prometieron que también lo liberarán de manera unilateral el próximo martes. Será el último liberado, aseguran los rebeldes.

Calvo, un militar de 22 años, llegó a Villavicencio, ciudad del centro de Colombia, vistiendo pantalón deportivo azul, y una remera celeste. Sonriente no se apartó ni un segundo de su hermana ni de su padre, un humilde campesino habitante de un caserío de la provincia del Cauca. Pese a que antes de su liberación la guerrilla y la senadora opositora Piedad Córdoba habían advertido del grave estado de salud del soldado -como ocurrió en varias de las anteriores liberaciones-, el uniformado llegó en relativo buen estado de salud, considerando su condición de secuestrado en la selva.

"Al principio (del secuestro) fue muy duro porque me trataron muy mal, pero ya después se normalizó la cuestión", aseguró Calvo a los delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja y de la Iglesia Católica que fue en su búsqueda. Luego, el soldado no quiso hablar con la prensa y fue internado al hospital Militar de Bogotá donde recibirá atención médica y siquiátrica por los próximos días.

"Pensábamos que iba a estar en peores condiciones. Viene con una rodilla mala producto del tiroteo (durante los enfrentamientos previos a su secuestro). Se mareó en el vuelo y vomitó bastante", aseguró la senadora Córdoba a los periodistas que le cuestionaron su versión sobre el grave estado de salud del soldado.

En el operativo de liberación participó el gobierno de Brasil que suministró la logística para la misma: dos helicópteros de su Fuerza Aérea con su respectiva tripulación. Las FARC anunciaron la liberación de Calvo y de Moncayo, desde hace casi un año pero lo prolongaron alegando falta de garantías por parte del gobierno de Alvaro Uribe. Ahora, una vez liberado Calvo, la familia Moncayo -cuyo padre se hizo famoso por haber recorrido miles de kilómetros a pie a través de Colombia y varias ciudades europeas pidiendo por la liberación de su hijo- espera que ésta se dé sin tropiezos el próximo martes, como está acordado.

"El próximo 30 de marzo se tiene previsto efectuar la liberación del cabo Pablo Emilio Moncayo, según lo anunciado por las FARC", indicó el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), en un comunicado. Moncayo fue secuestrado en diciembre de 1997.

"Los guerrilleros insistieron mucho en que estas son liberaciones que las FARC hacen de manera unilateral y que son las últimas. Con la de Moncayo se acaban las liberaciones unilaterales. Ahora, para volver a tener a los otros militares y policías que permanecen como rehenes será sólo a través de un intercambio humanitario, según nos dijeron", aseguró el obispo católico Leonardo Gómez, miembro de la misión que fue en búsqueda del soldado.

Con la liberación de Calvo, queda en poder de los rebeldes un grupo de 22 uniformados que intentan canjear por unos 500 guerrilleros presos en cárceles de Colombia y de Estados Unidos.

Analistas colombianos dijeron a Clarín que con la liberación de estos dos militares se cierra el ciclo de discusión en torno al intercambio humanitario pues al actual mandatario, con una política de mano dura contra los rebeldes, no le interesa ceder ahora que su ex ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, lidera los sondeos sobre intención de voto para las presidenciales del próximo 30 de mayo.

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