El mandatario y su círculo pierden influencia ante el presidente del Parlamento, Ali Larijani; en una especie de vendetta, arrestaron a un aliado del gobernante
TEHERÁN.- Distanciado del ayatollah Ali Khamenei, líder espiritual de Irán, el presidente Mahmoud Ahmadinejad se encuentra cada día más debilitado en su creciente disputa política con el sector tradicionalista del régimen, representado por el influyente presidente del Parlamento, Ali Larijani.
El último capítulo de esa lucha interna por el poder fue el arresto y la posterior liberación ayer de Said Mortazavi, ex fiscal general de Teherán y aliado de Ahmadinejad.
Mortazavi fue detenido el lunes, un día después de la humillación que sufrió Ahmadinejad de parte de Larijani en el Parlamento.
El presidente, acusado de "desviacionista" por sus adversarios políticos, cumplió una antigua amenaza y se presentó el domingo en el Parlamento para exponer, con un video, la corrupción reinante en el entorno de Larijani. Pero su amenaza no se materializó. La cinta, que según el mandatario mostraba a Fazel Larijani, hermano del presidente de la Cámara, cuando ofrecía ayudar a Mortazavi a cambio de favores empresariales, resultó inaudible.
Cuando Ahmadinejad pidió más tarde continuar hablando, Ali Larijani denegó la petición y abandonó la Cámara.
Aunque Mortazavi tiene una causa abierta por la muerte de tres detenidos durante las protestas callejeras de 2009, todo parece indicar que su detención se debió a una vendetta política. "El arresto de Mortazavi es parte de la venganza por la aparición del presidente en el Parlamento", dijo un diplomático occidental acreditado en Teherán.
El mandatario iraní, que ayer asistió en El Cairo a la cumbre de la Organización de la Conferencia Islámica, declaró a la agencia estatal IRNA: "A mi regreso a Teherán me ocuparé del asunto; no entiendo cómo alguien comete una infracción y se detiene a otra persona. En lugar de ir por el infractor, van por quien ha denunciado la violación".
La ONG Human Rights Watch calificó en su día a Mortazavi como "violador en serie de los derechos humanos". Dejó su cargo en la fiscalía general cuando se divulgaron las torturas en el centro de detención de Kahrizak, en 2009.
Repudiado por los reformistas tras la violenta represión de las protestas masivas por su disputada reelección en 2009, Ahmadinejad se ve cada día más aislado a medida que el ayatollah Khamenei -árbitro definitivo de cualquier conflicto en el país- marca distancias con el mandatario.
La lucha por el poder se acentúa al acercarse la fecha de las elecciones presidenciales, el próximo 14 de junio. Los ultraconservadores, alineados en torno a la familia Larijani, cuentan con poderosos aliados entre el clero tradicional, y maniobran para debilitar al entorno de Ahmadinejad, que no puede presentarse a una nueva reelección al haber estado en el poder los dos mandatos consecutivos que permite la Constitución.
Según los analistas, Ahmadinejad, que promueve un nacionalismo populista, está cada vez más rodeado de enemigos que buscan cómo borrar todo su legado de la estructura de poder. Los partidarios del presidente han sido acusados de "desviacionistas" por los tradicionalistas debido a su estrategia de separar los temas políticos de los religiosos y anteponer el nacionalismo al islam.
Como ocurrió en Francia hace dos siglos, la revolución islámica de 1979 también devoró a sus hijos, con el arresto y la eliminación de antiguos aliados y la concentración de poder en manos de un núcleo aún más pequeño. Ahora parece que le ha llegado el turno a Ahmadinejad. Sus rivales podrían querer utilizarlo como chivo expiatorio del descontento sobre la creciente inflación y el desempleo rampante, mientras las sanciones occidentales sobre Irán por su polémico programa nuclear hacen sentir su efecto.
Khamenei ordenó la semana pasada a un comité formado por tres funcionarios de su entorno la búsqueda de un "candidato de unidad" para la presidencia. Ali Larijani podría muy bien ser ese candidato, y si fuera apoyado oficialmente por el líder supremo, tendría bastantes posibilidades de ser elegido presidente. "Larijani es un dirigente pragmático, muy realista en comparación con Ahmadinejad", dijo un iraní residente en Europa que coincidió con el líder del Parlamento iraní en varias ocasiones. "Por ejemplo, Larijani tendría más posibilidades de llegar a un acuerdo nuclear con Occidente y gestionar mucho mejor las relaciones con Estados Unidos", agregó.
Ahmadinejad, por su parte, cada vez se aleja más de esa postura. Ayer, por ejemplo, dijo: "El pueblo iraní está listo a marchar a pie para eliminar a Israel si se lanza a agresión".
CONMOCIÓN POR UN ASESINATO EN TÚNEZ
En el hecho más grave desde que, hace dos años, comenzó el período de transición en Túnez, ayer fue asesinado en la puerta de su casa el líder opositor de izquierda Chukri Bel Aid, de 48 años. El crimen desató una oleada de protestas callejeras y obligó al primer ministro Hamdi Yabali a anunciar la formación de "un nuevo gobierno tecnócrata".Yabali, quien gobierna junto con una coalición de partidos liderada por los islamistas, precisó que la misión del nuevo Ejecutivo estará limitada a "dirigir los asuntos del país hasta la celebración de elecciones en el menor tiempo posible". En los últimos meses la transición en Túnez se vio complicada por la creciente ola de violencia social y política, un hecho que precisamente había sido denunciado por Bel Aid. Por otro lado, los partidos no han podido lograr un compromiso sobre la futura Constitución, lo que también bloquea la organización de nuevos comicios generales..
Del editor: por qué es importante.
El aislamiento interno de Ahmadinejad podría repercutir en sus decisiones de gobierno, entre ellas, el reciente acuerdo con la Argentina.
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