Luces y sombras de la obra del parque San Martín

Luces y sombras de la obra del parque San Martín
Los puesteros se quejan de la calidad de los nuevos puestos y del espacio que cuentan para exponerlos.La obra fue finalizada hace más de un mes. Buscan convertir al parque en un espacio de lectura.
Con la intención de recuperar los espacios verdes, se realizaron refacciones en el parque San Martín, un lugar en el que turistas y salteños pueden disfrutar de momentos al aire libre con la familia, leer y comprar buenos libros.

El 16 de diciembre se inauguró la primera etapa de la recuperación del parque San Martín en las dos manzanas comprendidas entre las calles: San Martín, Santa Fe, Urquiza e Hipólito Yrigoyen.

Se realizaron trabajos de reparquización, donde pueden verse rosedales y violetas prolijamente distribuidas. Se construyeron caminerías y modernos sanitarios, los que incluyen uno para discapacitados. Se recuperaron las estatuas y fuentes existentes en el lugar, se instalaron circuitos deportivos y lugares de recreación.

También se colocaron nuevos mobiliarios urbanos, luminarias y se construyeron 20 puestos de ventas que están ubicados sobre calle Lavalle, de los cuales 18 fueron destinados a los libreros y dos son de uso institucional de la Municipalidad: uno para informes turísticos y el otro para el personal de seguridad.

Las sombras

Después de más de un año y medio de obra, los libreros por fin pudieron acceder a los puestos que el municipio les construyó. A pesar de que estéticamente los puestos son lindos, los trabajadores están descontentos con el espacio que disponen para la venta de los libros, porque no cuentan con las comodidades que requiere este comercio: “no nos dejan poner mesas para exponer los libros y si no los mostrás no los vendes, sobre todo las novelas, los libros de autoayuda y los cuentos infantiles. El lector necesita el contacto directo con el libro, tocarlo, hojearlo, leer algunas partes, para después comprarlo”, dijo Inés, una librera.

Otro librero cuenta que las estanterías no alcanzan y los libros están abarrotados por doquier: “nos quieren venir a decir cómo tenemos que trabajar cuando llevamos más de 20 años en esto. Ellos no nos consultaron sobre que es lo que necesitábamos para trabajar bien y cómodos”, lamentó.

Una de las quejas que resuena entre los puesteros es la inseguridad, ya que la construcción esta hecha con durlock: “le pegas fuerte a la pared y le hacés un hueco, yo no estoy tranquilo dejando acá mis cosas”, dijo.

Por su parte, desde el municipio anunciaron que se realizará una galería que los proteja del sol en la que además se colocarán sillas y mesas, para que haya un espacio para la lectura y los puesteros puedan prestar los ejemplares. Esta galería fue solicitada por los vendedores que necesitan protegerse de las inclemencias del tiempo y además, permitirá que la gente pueda guarecerse del sol o la lluvia mientras adquiere algún ejemplar literario. Serán los libreros quienes financiarán esa obra, mientras tanto sufren las altas temperaturas.

Las demoras

La obra comenzó a principio de 2012, tenía un plazo estipulado de 90 días y un costo de 1,4 millones de pesos, dinero que, en un principio, saldría de las arcas del municipio.

En diciembre de ese año, no sólo se incrementó el monto a 5 millones sino que también se modificó el plazo de finalización y además, sería el Gobierno nacional quien financiaría la remodelación.

Finalmente la obra costó 3.126.000 pesos, dinero que fue enviado de Nación y tardó más de un año y medio en ser concluida.

“La primera empresa que ganó la licitación era de Jujuy, al incumplir con los tiempos y las normas se la multó, teniendo que suspenderle el contrato. Esto no solo generó demoras sino también cambios en el presupuesto”, aseguró la arquitecta Susana Barazzutti, subsecretaria de Obras de Arquitectura.

Las quejas de los vecinos

Los vecinos del parque están molestos con algunas irregularidades que se sucedieron luego de la inauguración. Decepcionados dijeron que “quedaron promesas sin cumplir en relación a las mejoras del parque”.

Los habitantes de la zona denunciaron que “se prenden la mitad de las luces, no funcionan correctamente los sistemas de riego del parque, y si no fuera por las lluvias, las plantas ya estarían secas. Prometieron seguridad y es una cooperativa de civiles custodiando la zona, personas que no tienen ninguna identificación ni uniforme a las que se pueda identificar fácilmente ante cualquier eventualidad. Además, estas personas, cuando llega la noche, cierran el parque y no les importan si quedó gente o automóviles dentro. De noche no hay nadie, porque dicen que no le pueden pagar a alguien para que se quede y, por último, los dos puestos dispuestos para el servicio de emergencia 911 y el de informe turístico, aun continúan vacíos”, denunció Pilar, una vecina del parque.

Los otros puesteros

Además de los libreros, están los otros puesteros del parque, los que están ubicados en el pasaje Beltrán, quienes hace más de dos años que esperan que se defina su situación. No pueden estás ahí. De prorroga en prorroga, el Concejo Deliberante les otorgó el permiso de comercializar sus productos en la calle Lavalle y el pasaje Beltrán, pero ésta se vence en julio de 2014. El intendente Miguel Isa dejó en claro, en su discurso en la inauguración de las obras del parque San Martín, que se los trasladará a la calle Esteco desde Mendoza hasta La Rioja.

Carlos Godoy, presidente del Centro de Vendedores Ambulantes, manifestó que “no nos vamos a mover de acá si no tenemos otro lugar en condiciones para instalarnos y no vamos a aceptar que nos construyan esas pajareras de durlock como le hicieron a los libreros”.

Mientras esperan que el municipio los reciba, Godoy señaló que ya tuvieron una reunión con el concejal Arturo Borelli del Partido Obrero a quien le acercaron la preocupación.

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