Lucía Topolansky: "Tenemos culturas extraordinarias pero no las estábamos mirando"

Lucía Topolansky: "Tenemos culturas extraordinarias pero no las estábamos mirando"
"Los latinoamericanos tenemos la enorme oportunidad de integrarnos como continente preservando nuestras culturas, nuestra diversidad", aseveró la senadora y primera dama uruguaya, en un diálogo que no tuvo desperdicios.
Lágrimas de emoción, risas, reflexión profunda, todo eso y mucho más puede provocar la senadora Lucía Topolansky en quienes escuchan sus ideas, sus anécdotas, sus sueños, sus análisis de la realidad latinoamericana. Ayer, la esposa del presidente de Uruguay, José "Pepe" Mujica, encabezó la sección "Diálogos", en el marco del IV Congreso Iberoamericano de Cultura.

La senadora rescató el valor de las culturas originarias latinoamericanas y apreció el fundamental momento histórico que está atravesando la región de integrarse. "Los latinoamericanos tenemos la enorme oportunidad de integrarnos como continente preservando nuestras culturas, nuestra diversidad", aseveró.

Topolansky dialogó en la sala Piazzolla del teatro Auditorium con la directora de Radio Nacional, María Seoane, quien la acompañó en una travesía por relatos de su adolescencia, sus raíces culturales, su compromiso social y su desembarco en la militancia política.

"Los uruguayos no pudimos conservar, como le sucede a Perú, a Bolivia y a otros países latinoamericanos, las culturas autóctonas. Sólo nos queda en el idioma rastros del guaraní. Crecí en un momento en el que había gente que tenía la intención de ir al rescate de la cultura, pero es muy difícil rescatar lo originario porque lo barrieron", reconoció. Lamentó que aquella época "se rescataban cosas sólo que pertenecían a ese mundo occidental y estábamos bastante lejos del mundo Aymara, del mundo Quechua, del mundo Guaraní que eran mucho más hermanos nuestros que los europeos. Por eso todos los días pienso que tener un presidente de Bolivia Aymara y un presidente de Perú Quechua es una novedad fabulosa para Latinoamérica" en un mundo en el que "nos enseñaban que -la de los pueblos originarios- era una cultura de segunda, que la que importaba era la que venía de Europa".

"Tenemos culturas extraordinarias pero no las estábamos mirando", reflexionó recordando que por mucho tiempo fue muy difícil pasar a primer plano sus valores autóctonos, pero que "ahora podemos, se está produciendo ese cambio".

Topolansky criticó que a través de medios internacionales se "juzgue con sorna" a festividades, ritos que tienen que ver con profundas tradiciones en los que participa el presidente Evo Morales. "Es una vieja cultura que nos está diciendo algo y que tenemos que escuchar. Entonces los latinoamericanos en este momento tenemos la enorme oportunidad de integrarnos, yo creo en la patria grande".

En ese contexto citó que encuentros como el Congreso de Cultura son una herramienta de integración, y señaló que "la Unasur es un organismo fantástico". "Fue iniciativa de los países, no fue impuesto. Entendí que nos pusimos los pantalones largos cuando se creó. Ahora tenemos que desarrollarlo", señaló reconociendo que "esos esfuerzos son posibles porque los pueblos eligieron gobernantes que gobiernan con la gente".

Para la militante y senadora, la gente es actora fundamental en la políticas, incluso las culturales. "La cuestión cultural cuando nos la presentan desde las élites lo que tiende es a apartar, pero cuando la cultura supone participación activa de la gente tiende a integrar. Uno va y puede ser un crítico tan solvente como cualquier otro porque finalmente si estamos frente a una obra, un cuadro, lo que importa es que nos emocione".

No es una tarea sencilla. "Nos han educado para delegar las responsabilidades, para ser seres pasivos que reciben lo que nos quieran dar y la participación es todo lo contrario, es ser un actor principal del hecho cultural".

Para lograr la integración, la participación, el protagonismo, sostuvo que en la cultura tiene que haber mucha libertad con respaldo presupuestario. "Puedo dar la libertad que sea pero si no tengo ningún gesto para incorporar a los sectores que tienen más dificultades, se van a excluir. Y tampoco puedo poner condiciones a la creación, la creación tiene que ser totalmente libre. Sí le puedo pedir responsabilidad".

Cultura y medios

En ese contexto Topolansky se refirió a la libertad en los medios de comunicación. "Total libertad pero enorme responsabilidad. Ejercer la libertad es un acto de responsabilidad", definió. Pero negó que esas responsabilidades se delimiten a través de leyes. "Estoy hablando de que la propia sociedad le tiene que exigir a los comunicadores, a la gente que está en los medios, porque yo puedo escribir una ley pero se transforma en una letra muerta si la gente no la hace suya. Hay que hacer cosas que la gente sienta como necesidad", apuntó señalando que "si el gobierno es indiferente a la demanda de la sociedad el fenómeno no se produce".

Globalización y dominación

Para Topolansky hay que estar atentos con la "cultura de dominación a través de determinados enlatados que nos vienen. Nos hablan de un mundo pre hecho, nos habla de paz pero nos da violencia". "La globalización es un hecho, no la podemos eliminar, pero si las raíces, el arraigo de la persona está bien claro entonces podemos hacer un formidable intercambio cultural", señaló. En ese contexto ejemplificó que "se habla con desprecio de la cultura árabe. Me molesta. La cultura árabe nos ha legado cosas fantásticas. Si vamos a opinar de lo que les está pasando, si queremos entenderlo de buena fe, tenemos que conocer la cultura árabe -pasa lo mismo con China, India- no los podemos medir con el patrón de otra cultura que no encaja allí. Eso fue lo que nos pasó acá con los pueblos originarios".

Descendiente de Cornelio Saavedra -por parte de su madre- Topolansky defiende los ideales de Artigas y se inició en la participación social siguiendo a los sacerdotes cristianos tercermundistas, que luego la llevaron por el camino de la militancia, por creer que el trabajo social "no bastaba, había que ir por los cambios políticos".

Por su militancia en el Movimiento de Liberación Nacional, estuvo 13 años presa y con el regreso de la democracia inició el trabajo que llevó al grupo a liderar el Frente Amplio que ahora es gobierno.

"La democracia empieza por la oreja, escuchando. Y hay que escuchar a la gente común de la calle, que es la que va a dar el consejo más sabio. Además de escucharla hay que convidarla a construir. Si el gobierno no se construye desde la sociedad, el proyecto no sale adelante. La gente tiene que hacer suyos los temas. Cuando es así, esa política es irreversible".

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