La candidata a la gobernación por el FPV criticó la administración del frente gobernante y sostuvo que es necesario generar fuentes de trabajo por afuera del Estado, porque “no puede el Gobierno provincial seguir tomando más gente como un monstruo enorme que subsidia el desempleo”. La senadora kirchnerista afirmó que el problema de Catamarca es que “no se ha generado nada que signifique desarrollo en la provincia”, y que esto último es imposible “si no tenemos servicios e infraestructura”.
- La realidad no se cambia si no intervenimos en ella. Si nos quedamos solo en el discurso militante no alcanza. Sabemos que la realidad se cambia solo desde la política. Yo creo mucho en las organizaciones intermedias, pero hay que estar en el lugar donde se toman las decisiones para cambiar la realidad, sino es muy difícil cambiarla.
Siempre fui una seguidora de Néstor Kirchner, incluidas las épocas malas, porque estuve convencida de que estaba haciendo lo que este país necesita. Apoyo a un gobierno que hace lo que yo creo que requiere este país y veo las necesidades de la gente en mi provincia teniendo en cuenta la consonancia con el Gobierno nacional que tenemos desde el FPV catamarqueño y las cosas que se pueden hacer, no puedo quedarme mirando.
¿Qué es lo que critica al FCyS y cuál es la propuesta del sector kirchnerista?
- El problema de Catamarca es que no se ha generado nada que signifique desarrollo en la provincia. No podemos desarrollarnos si no tenemos servicios e infraestructura. Uno puede hacer una hostería muy linda, pero si ese lugar no tiene energía y hay que hacerla funcionar a gasoil como pasa con Cortaderas, es imposible mantenerla. Hay que ir haciendo paulatinamente, pero constantemente las cosas. Lo primero es generar infraestructura. No se puede decir que nos estamos desarrollando si no contamos con los servicios básicos para toda la provincia. Si nosotros hablamos de turismo, los servicios básicos son esenciales. El Estado provincial no puede seguir tomando más gente, porque en definitiva es un monstruo enorme que subsidia el desempleo.
¿Cómo toma el reclamo que Provincia le hace a Nación por discriminación?
- Las industrias que tenemos en El Pantanillo están por un decreto de Promoción Industrial y el reclamo que hacen es por la prórroga de la Promoción Industrial, la provincia no ha hecho nada por las industrias. Si uno comenta que el parque industrial que está hace 20 años no tiene agua potable porque cada una de las fábricas potabiliza su agua, en 20 años no pudieron hacer esa inversión, no creo que en 4 años más lo hagan. Cuando en Catamarca decimos que no se puede poner una boca de gas más, son servicios que hacen al desarrollo o no de una provincia. El reclamo permanente al gobierno de Cristina Fernández por la Promoción Industrial es el reconocimiento explícito de que la única que se ocupa en definitiva de la provincia es la Nación y no el gobierno del FCyS.
Pero el frente gobernante asegura que ha hecho mucha obra pública...
- Sí, el edificio es muy bonito, pero no tiene lo que tiene que tener para que esté en funcionamiento permanente. Si inauguran una terapia intensiva como en el caso de Belén, pero que no tiene recursos humanos y no funciona porque no tiene médicos para atender las urgencias; si hablan de Cortaderas o la hostería de El Portezuelo, que quedó en un tire y afloje entre dos posiciones políticas extremas sin poder prestar el servicio que pretendía, creo que hay una cuestión de prioridades de la obra pública. Tenemos que empezar con servicios básicos, agua, luz y gas. La Rioja, por ejemplo, tiene solucionados esos problemas, y es una provincia con las mismas características que la nuestra, y la verdad que si es por el dinero que recibe la provincia nosotros recibimos más dinero.
¿Por qué dejó la vicegobernación?, ¿cómo llegó a la conclusión de que era lo mejor?
- Era conocido que la vicegobernación se había transformado con alguna variante en alguna administración de la Cámara de Senadores. Había generado algunas cuestiones interesantes como la “incubadora de empresas”. Era prácticamente administrar el Senado, y la verdad que administrar por administrar no es una cosa que me llena, ni podía sentir que estaba cumpliendo con mi función. La relación con el gobernador Brizuela del Moral fue nula. Ni buena ni mala. No tuvimos ninguna relación desde el día siguiente que asumí como vicegobernadora. Sin embargo, siento que me mantuve en el camino, porque fuimos en alianza por una necesidad del Gobierno nacional de intentar demostrar que se podía aunar distintos sectores en aras de un país mejor, de una provincia mejor. Pero fue dura esa alianza. No sé si fue acertada, pero ya fue. Nosotros en cambio seguimos encolumnados en el proyecto nacional. Por entonces se hacía muy difícil seguir como vice y se planteó la candidatura a senadora nacional. Era la posibilidad de dejar esta alianza que nos ponía en una situación muy difícil.
¿Cuál es el mayor desafío para la provincia?
- Tenemos que generar fuentes de trabajo por afuera del Estado, y eso nos va a llevar tiempo, no se hace de un día para el otro, pero se tiene que empezar a hacer. En reuniones con militantes siempre hablábamos de qué es lo que pasa en Catamarca. Me retrotraigo en el tiempo y es como si habláramos siempre de lo mismo, porque la verdad es que las demandas son las mismas. Es triste, pero la verdad es que en años esta historia no ha cambiado mucho.
¿Cómo encontró el interior provincial?
- La vida en el interior es dura. Tenemos que apostar fuertemente para que nuestra gente se quede en su lugar y produzca. Nosotros trabajamos mucho con la secretaría de Agricultura Familiar y el ministerio de Desarrollo de la Nación en lo que es apoyo a pequeños emprendedores agricultores y artesanos.
Lo que producen en el interior a veces no tienen la calidad que requiere el mercado, ya sea por las condiciones de higiene o diseño. Pero aún solucionando estos últimos problemas hay que asegurarles condiciones de vida digna. No se trata solo de asesorarlos e invertir en capacitación para que ellos mejoren su producción sin prestarle atención a las condiciones en las que viven. Ese es el punto de partida.
Articulando políticas con las inquietudes de los vecinos...
- Las construcciones de la política tienen que ser de abajo hacia arriba. Hay que escuchar lo que la gente quiere. Muchas veces nosotros creemos saber lo que le hace falta a la gente, pero lo cierto es que son los vecinos los que saben cómo modificar la realidad.
Cuando vemos el interior y vemos que en vez de ir hacia adelante va hacia atrás, es muy difícil de sostenerse en esos lugares, por eso hay que estar muy cerca de ellos.



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