Además de la directora de escuelas, habrá un subsecretario de Educación, otro Administrativo y un auditor.
La idea es volver a los preceptos de la Ley e Educación, que reduce la cúpula en la conducción del área a cuatro personas: la directora General de Cultura y Educación; una subsecretaría de Educación más otra Administrativa, y, finalmente, un auditor.
Los cambios, que se terminarán de concretar una vez aprobada la ley que le de marco jurídico al nuevo organigrama del área, atraerán hacia la cartera que conduce De Lucía a gente de su propio riñón. Según trascendió, el actual Subsecretario de Coordinación Económica de la cartera que conduce Silvina Batakis, Gustavo Sendra, hombre de confianza de la actual Directora General de Cultura y Educación, se quedará con la Subsecretaría Administrativa.
Néstor Ribbet, quien supo llevar adelante el área de los ‘privados’ en la Dirección de Escuelas, asumiría al frente de la Subsecretaría de Educación.


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