En los últimos diez años cerraron unas 2000 estaciones de servicio

Los propietarios de todo el país están preocupados por la pérdida de rentabilidad del negocio. En este sentido, la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la Argentina, que agrupa a expendedores de combustibles independientes, expresó en un comunicado su "preocupación" por el cierre de estaciones de servicio. Además señaló que el panorama es desalentador y complicado para el sector.
Para hablar de esta problemática y compararla con lo expuesto por la Confederación, NOTICIAS se comunicó con dos estacioneros de nuestra ciudad: Mario Maroño y Sergio Branchesi. Ambos a cargo del expendio de combustibles de la empresa YPF.

LA MIRADA EN OTRO LADO

Mario Maroño analizó la situación y dijo que “este proceso se debe a varios factores, primero porque el negocio fue perdiendo rentabilidad y a muchos estacioneros les convenía invertir en otras cosas que en una estación de servicio, por ejemplo, los terrenos se utilizan para la construcción de casas o edificios, lo cual es más rentable hoy en día”.

Asimismo, agregó que “otros de los casos es que muchas compañías petroleras le han dado una menor importancia al país y no tenían el interés de abrir bocas de expendio a medida que se iban cerrando; es por eso que, ante un cierre, no las abrían nuevamente”.

NEGOCIO SIN RENTABILIDAD

Hace algunas semanas, la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la Argentina se reunió para hablar y evaluar la situación crítica que el sector está viviendo. De allí surgió la idea de intentar armar una estrategia que los propietarios de las estaciones describen como imposiciones de las petroleras, las grandes proveedoras en los contratos de abastecimiento. Por ejemplo, se explicó que en promedio, en la Argentina, cada estación vende unos 200.000 litros por mes. A cinco pesos el litro, y con una ganancia del 8 por ciento, la estación se queda con 80.000 pesos, de los cuales unos 60.000 se van en sueldos y cargas sociales. Llegando a la conclusión de que acá no hay negocio que rinda.

DESINTERÉS INVERSIONISTA

Maroño, además, comentó que “acá en Pehuajó tenemos el caso de la compañía Shell, que cerró su boca de expendio en la esquina de González del Solar y Alsina y no tiene interés en volver a abrir otra estación porque no le es rentable ni les significa un negocio a invertir”. Al respecto, Sergio Branchesi dijo que “el valor inmueble que tiene una estación de servicio es superior a cualquier otro inmueble; si se piensa de esa manera, entonces hay que cerrar las estaciones; dejar a más de 20 familias en la calle y construir un edificio mientras vos descansas en tu casa... pero creo que no debería ser así”.

NEGOCIO PETROLERO

Por último, Mario Maroño mencionó que “el mercado de combustibles está manejado por tres empresas en el mundo, y funcionan con precios internacionales. Entonces, si en un país lo ponés a precios locales, las grandes capitales internacionales no les interesa invertir en un país donde no responde a las demandas mundiales”.

Para finalizar, Maroño miró con preocupación la proliferación de cierres de estaciones de servicio y lamentó que no exista un cambio en las políticas petroleras de nuestro país.

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