En 2011, hubo dos homicidios que se produjeron en menos de 30 días. “Veníamos muy bien en el año, pero entre noviembre y diciembre tuvo un fuerte impacto por la crudeza de los hechos, pero a nivel estadístico estamos por debajo de la media histórica y la población es mayor”, señaló el director general del Servicio penal.
En lo que va de 2011, han ocurrido dos homicidios: el primero fue el 10 de noviembre en el penal Almafuerte y el segundo es el que ocurrió en la noche del jueves en San Felipe. En los dos casos, sostuvo Sarmiento, se trata de problemas de convivencia, a la vez que descartó que se trate de una guerra de bandas.
El año más crítico para Mendoza fue el 2004, cuando 18 presos (el 50% del total de los casos) fueron asesinados en las diferentes cárceles de la provincia, teniendo una población 30% inferior a la actual que es de 2.876.
En 2005 se suicidó un sólo reo, al igual que en 2007. En 2006 hubo un pequeño pico con seis muertes violentas, pero 2008 y 2009 marcó una disminución, fueron tres en cada uno de los años, que se prolongó en 2010 y 2011 dos en cada uno de ellos.
“Veníamos muy bien en el año, pero estos últimos 30 días entre noviembre y diciembre tuvo un fuerte impacto por la crudeza de los hechos, pero a nivel estadístico estamos por debajo de la media histórica y la población es mayor”, señaló Sarmiento.
El director general del Servicio Penitenciario explicó que los dos casos que se dieron de forma similar en lo que refiere a la mecánica: “Un grupo numeroso de agresores contra víctimas que estaban en inferioridad de condiciones”.
Los dos casos de 2011
El primer homicidio sucedió en Almafuerte, el 10 de noviembre. En el módulo Nº2 un reo fue degollado cuando por un grupo de ocho internos. Los atacantes portaban elementos punzocortantes con los que arremetieron contra los cinco reclusos. La gresca desigual terminó con muerte de Carlos Soria Villegas, de 34 años, en la ambulancia cuando era trasladado al Hospital Central.
La víctima estaba condenada a 12 años de prisión por robo agravado. Llevaba cumplidos cinco años y diez meses. Era reincidente.
El segundo episodio ocurrió en la noche del jueves en Boulogne Sur Mer. Alejandro Héctor Velarde Iraola, de 37 años, que estaba alojado en el pabellón Nº5, realizaba tareas de limpieza en una escalera junto con otro interno cuando fue atacado por otros diez reos que lo hirieron con chuzas.
La víctima tenía una condena de cuatro años y seis meses por tráfico de estupefacientes, aunque ya tenía condenas anteriores por robo. Le faltaban dos años y dos meses para salir en libertad.
En tanto, el preso herido fue derivado al Hospital Central para sus curaciones y al no revestir gravedad fue nuevamente enviado al penal.
Suicidas
Otro de los flagelos en las cárceles locales es la decisión del reo de terminar con su vida. Entre 2004 y 2007 no se produjo ni un sólo hecho de estas características. Fue en 2008 que se dieron los dos primeros casos. Los fríos números reflejan que en 2009 fueron tres los presos que se suicidaron, uno en 2010 y este año ya suman tres.
“Hubo un incremento al respecto de estos casos y el problema que tenemos es que son imposibles de predecir, no hay un comportamiento que nos marque que un detenido se quiera quitar la vida”, sostuvo Sarmiento.


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