El primer ministro británico, Gordon Brown, se dispone a anunciar esta misma semana un nuevo plan de rescate bancario estimado en 500.000 millones de libras esterlinas (unos 725.000 millones de dólares), informó ayer el diario The Daily Telegraph.
Cuando han transcurrido ya cinco meses desde el anuncio del primer plan de rescate financiero británico, se impone cada vez más la convicción dentro del propio gobierno de que lo único que se logró con él fue impedir la quiebra total de algunos bancos, señala el periódico londinense.
El conjunto de medidas que anunciará Brown posiblemente el jueves constituye su tercer intento por reactivar la maltrecha economía británica, que ha sufrido un duro golpe por la crisis financiera mundial.
A pesar del rescate de 37.000 millones de libras (53.650 millones de dólares al cambio actual) lanzado en octubre del año pasado, y otra serie de medidas adoptadas en enero para intentar estimular los créditos, los bancos se mantienen reacios a prestar dinero. Y el consumo se ha restringido en forma marcada. Decenas de tiendas han cerrado en las principales calles comerciales de Londres y otras ciudades, ya que los magros ingresos por ventas no alcanzan a cubrir los costos de los alquileres.
El secretario de Estado del Tesoro, Stephan Timms, confirmó, por otro lado, este fin de semana que el gobierno y el Banco de Inglaterra discuten actualmente un plan para lo que se ha dado en llamar "flexibilización cuantitativa" o inyección de liquidez al sistema.
El gobierno británico trata de conseguir por todos los medios que los bancos vuelvan a prestar dinero a los consumidores, que así tendrían más dinero para gastar, de lo que se beneficiaría el conjunto de la economía.
Ese recurso podría hacerse cada vez más necesario, según los expertos, en vista de que la baja de los tipos de interés decidida por el Banco de Inglaterra, que están ya en un 1 por ciento, apenas parece ya surtir efecto a la hora de dinamizar la actividad económica.
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