Cómo lograr que los vecinos vuelvan a subirse al colectivo

Cómo lograr que los vecinos vuelvan a subirse al colectivo
En Santa Fe se han implementado medidas para ordenar la movilidad urbana: coches nuevos, Cuándo pasa, bicicletas públicas, estacionamiento medido, descentralización. Ahora se proyectan los carriles exclusivos. ¿Alcanzan para estimular al vecino a subir al colectivo y bajarse de su auto particular?
Cómo agilizar el tránsito en las estructuras rígidas de las ciudades mientras el parque de autos y motos crece a ritmo sostenido es todo un desafío para los gobiernos municipales.

Una opción es aplicar medidas que desalienten el uso de los medios de transporte particulares y fomenten más áreas peatonales y el traslado en medios masivos, como el colectivo. Esto permite economizar el uso del espacio público, que es caro y escaso, dado que traslada más gente en menos lugar.

Mientras que en una motocicleta, una sola persona ocupa 12 m2 y si hay dos personas (capacidad máxima), 6 m2 por persona; en un automóvil, la ocupación podrá variar de un máximo de 33 m2 a un mínimo de 6,6 m2. En el caso del autobús, si va lleno, la ocupación es de 1 m2 por persona.

En Santa Fe se han adoptado algunas medidas para propiciar que cada vez más vecinos se suban al colectivo. Pero se han tomado otras que van en sentido contrario. Con lo cual, como informó ayer El Litoral, todavía no se reflejan cambios en el número de pasajeros transportados: en 2012 se trasladaron 16.521.415 personas menos (un 30 %) que en 1995, el pico histórico registrado, y desde hace cinco años la cantidad se mantiene en una meseta que no logra alcanzar los valores de máximos traslados.

¿Qué se ha hecho?

Modernizar la flota de colectivos sirvió para que los ciudadanos viajen más cómodos y se disminuya el tiempo de espera. Hoy en la ciudad la antigüedad promedio de los coches es de 3 años y las empresas incorporan con frecuencia unidades 0 km. La implementación, este año, del sistema “¿Cuándo pasa?” es también una contribución y permite, además, evitar situaciones de inseguridad en las paradas, porque el vecino cuenta con información precisa sobre el arribo del próximo coche.

Las bicicletas públicas, que funcionan tan bien en la ciudad de Buenos Aires, son también un aporte para descongestionar el tránsito. El programa “Subite a la bici” comenzó en diciembre de 2010 y hoy tiene registrados a 5.735 santafesinos. El mayor número de préstamos se da de lunes a viernes, disminuyendo hacia los fines de semana, lo que nos hace estimar que su uso habitual es para ir a trabajar y de parte de los estudiantes locales y de intercambio que se cruzan de Santa Fe a El Pozo y viceversa.

La descentralización del municipio en ocho distritos es otro paso importante, dado que permite a los vecinos resolver trámites, cuestiones burocráticas y hacer actividades culturales y deportivas en sus propios barrios, sin tener que llegar al centro.

¿Qué falta?

El estacionamiento medido es una herramienta valiosa para desalentar el uso de autos y motos y recuperar el espacio público. El municipio amplió la zona y aumentó varias veces la tarifa en los últimos años, pero la primera hora sigue teniendo un bajo costo -apenas $ 2,50-, lo cual estimula la llegada al microcentro en auto para hacer trámites cortos.

A la vez, hay una contradicción en las políticas municipales si el objetivo es desalentar la llegada al centro en vehículo particular. Se autoriza la construcción de grandes superficies de cocheras en espacios públicos, como los emprendimientos que están en marcha en la zona del puerto y en el parque Alberdi, y hay otra obra privada sobre calle Rivadavia. Aunque podrá accederse por avenidas perimetrales, y luego caminar hacia el sector peatonal, estimulan la llegada al microcentro en auto en vez del uso del colectivo.

La implementación del tren urbano sigue pendiente. El municipio gastó $ 2.500.000 en dos coches pero no tiene vías propias para ponerlo en marcha y Nación no lo autoriza a usar las suyas. Avanzar en este sistema permitiría llegar a la capital provincial desde localidades vecinas, como Laguna Paiva, Santo Tomé, Recreo y Rincón, disminuyendo los congestionamientos frecuentes que se producen en la actualidad en cada uno de los accesos.

Por último, este año podría comenzar una experiencia piloto de carriles exclusivos para colectivos por nueve cuadras de Rivadavia. La medida ya levantó críticas de los comerciantes de la zona que temen que bajen sus ventas, lo cual es un clásico en cada ciudad que los implementa. Este tímido primer paso, que aún espera la aprobación del Concejo Municipal, podría elegir con celeridad otras calles anchas de la ciudad como Ituzaingó, Suipacha, Urquiza y las grandes avenidas que llevan al norte. Incluso, algunas arterias del microcentro, como San Jerónimo, podrían ser aptas sólo para transporte público. Lo que los comerciantes no perciben es que si se agiliza la llegada al centro, tendrán más potenciales clientes por más que no lleguen en vehículos particulares.

La ciudad plantea grandes desafíos a la hora de ordenar la movilidad urbana, en medio del boom de ventas de autos y motos, que no tiene miras de detenerse. Y requiere de políticas públicas decididas y audaces que privilegien el bien común por encima de los intereses y las tensiones sectoriales, siempre en juego cuando se trata de construir ciudad.

25

por ciento

creció la cantidad de autos desde 2004 en la ciudad.

40,9

por ciento

creció el número de motos.

30

por ciento

disminuyó la cantidad de pasajeros transportados desde 1995 a la actualidad.

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