Los sectores más cercanos al kirchnerismo -entre los que se alista el Gobernador- “pasan factura” al núcleo de Ciurca.
Pero el pedido de sesión especial para debatir una ley que implemente las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias en Mendoza ha generado iras y dividido aguas al interior del oficialismo. El gran objetivo de fondo es la sucesión para 2015.
De un lado, los hombres de La Corriente, que lideran Carlos Ciurca, Alejandro Abraham y Rubén Miranda. Del otro, el resto del universo peronista y kirchnerista.
Podría decirse que quienes plantan bandera a favor de las PASO son los azules, con Adolfo Bermejo a la cabeza; aunque también están el kirchnerismo más puro de Unidos y Organizados y Guillermo Carmona. En este gran sector también está hasta el gobernador Francisco Pérez y sus hombres más cercanos.
Todas las partes parecen haberse dado cuenta que el destino es inevitable y, por lo menos, habrá que discutir el tema en sesión especial, pero está claro que hay resistencias y empujes, según cuánto poder interno se ostente. En este sentido, el ganador de la última interna peronista, los de La Corriente, son los menos proclives a aceptar el mecanismo electoral, aunque dentro de ese espacio hay opiniones individuales a favor.
Para entender el conflicto, hay que entender qué son las PASO. Las primarias son una gran interna que se realiza el mismo día para todos los partidos, en la que todos los ciudadanos pueden incidir en la selección de los candidatos del partido de sus simpatías.
Desde 2011 este sistema se aplica para seleccionar cargos nacionales (presidente y vice, senadores y diputados nacionales). Es un mecanismo nuevo en la Argentina, por lo tanto aún tiene falencias, pero se trata de una herramienta electoral que le quita peso a los aparatos y al clientelismo. Por eso quienes manejan esos aparatos en cada partido son reacios a aceptar las PASO y quienes no manejan estructura quieren imponerlas.
Las resistencias no son exclusivas del PJ, pero es en esa fuerza donde las fisuras se han notado más, a pesar de los paños fríos puestos por las principales espadas del peronismo. “Estamos todos de acuerdo con las PASO, solo tenemos que elegir cuál es el mejor proyecto. Descarto absolutamente cualquier fractura”, decía ayer a la tarde el vicegobernador Ciurca.
Desde el sector Azul, casi lo mismo decía el senador nacional Bermejo, aunque los matices en las afirmaciones son las que estimulan la imaginación: “Hay alguna diferencia, si no estaríamos tratando el tema ahora. Pero el peronismo no se ha roto; vamos a llegar a elecciones todos juntos”. Y luego señala que “vamos a tratar las PASO sí o sí en noviembre, por dentro o por fuera del PJ”.
En este grupo de los que empujan las PASO también está el diputado nacional Carmona, quien es un entusiasta de dejar la selección de candidatos en manos de la ciudadanía. “No estoy con el dedo acusador hacia nadie, pero tanto en el PJ como en el radicalismo hay quienes ni siquiera plantean la negativa, sólo obstaculizan”. Nuevamente la prudencia se impone, pero queda claro que el tema escoce.
Es que las PASO son el detonante de un problema mayor. A nadie se le escapa que el doloroso resultado del 11 de agosto se repetirá en la general de octubre, a no ser que se produzca un milagro. Entonces la mirada se fuga hacia adelante, al 2015. Y resuena una pregunta entre los grupos que empujan las PASO: ¿será La Corriente la que imponga los futuros candidatos? Y las alarmas se encendieron.
Si algo quedó claro en las internas del 2 de junio es el liderazgo de La Corriente en lo que se conoce como ‘el aparato’. También quedó claro que el gobernador Pérez no tuvo la fuerza para imponer nombres en la conformación de la lista de diputados nacionales del Frente para la Victoria, apenas Germán Ejarque, quien quedó en quinto lugar.
En la misma situación está el kirchnerismo no peronista: apenas logró la candidatura a esta altura casi testimonial de Tatiana Musatto en tercer término.
Entonces las PASO se transforman en una esperanza para incidir un poco en la conformación de listas a futuro. Una esperanza para el Gobernador, para los Unidos y Organizados, para los propios azules, quienes han visto menguada su fuerza con el surgimiento de La Corriente.
¿Por qué ahora?
El martes pasado, a diez días de la derrota electoral del FPV en las PASO para seleccionar los aspirantes a diputados nacionales del oficialismo, un azul (Alejandro Viadana), tres kirchneristas (Lucas Ilardo, Marina Femenía y Néstor Piedrafita), más un peronista disidente (Daniel Cassia) y un demócrata (Aldo Vinci) lanzaban un convite provocador: llamar a sesión especial de diputados para debatir la implementación de las PASO para elegir los candidatos a cargos provinciales.
Para muchos de los hombres de La Corriente ese convite era un pase de facturas al sector que impuso a Abraham como el primer precandidato a diputado nacional de la fuerza y que influyó decididamente también en la estrategia de campaña. Con el resultado del 11 de agosto, el liderazgo de La Corriente presentó un costado débil.
Sin embargo, el escenario preelectoral impuso mesura. “Me junté con Carlos (Ciurca), hicimos algunas consultas y quedamos en que lo mejor era fijar la sesión especial para noviembre”, contaba el también azul presidente de la Cámara de Diputados Jorge Tanús.







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