Además genera expectativas en la posibilidad de que se reanuden los vuelos comerciales a la capital rionegrina
Entre la mañana del jueves y las primeras horas de la tarde de ayer cayeron 28,2 milímetros de agua en Viedma. La mayor intensidad se produjo durante la noche del viernes: desde las 21 y hasta las nueve de la mañana de ayer llovieron 19 milímetros.
El pronóstico anticipa para hoy continuidad de la inestabilidad. La temperatura máxima de ayer en Viedma alcanzó los 12 grados y la visibilidad se mantuvo reducida por la precipitación.
A estos datos del Servicio Meteorológico Nacional se sumaron los reunidos por la Sociedad Rural de Viedma, cuyo titular, Luis Sacco, señaló que en la zona rural de esta capital la lluvia fue aún más importante, alcanzando entre 30 y 40 milímetros en algunos campos.
"Esto le cambia la cara a los productores", confió al explicar que ha caído en un momento justo para favorecer el crecimiento de la pastura y combatir en algo la sequía tan prolongada que ha puesto en jaque a varias extensiones de campo en la zona.
"Ahora va a explotar la primavera y con una lluvia más los campos tienen para desarrollarse debidamente hasta noviembre. El agua ha sido bienvenida y puede cambiar la situación", agregó.
Por otra parte la cantidad de agua caída en estos dos días y las posibilidades de continuar podrían generar el regreso de los vuelos comerciales a la capital rionegrina. La acumulación de ceniza volcánica no lo permite desde hace cuatro meses. Entre junio y la fecha sólo descendió un vuelo de línea al aeropuerto gobernador Castello.
Según pudo establecer este diario en esta estación aérea el gran problema es la acumulación de ceniza sobre los 2.560 metros de largo y 40 de ancho de la pista.
La rugosidad del piso permite que la ceniza permanezca allí y en el caso de aterrizaje de un avión, la fricción levanta ese resto volcánico que ingresa a las turbinas provocando serios inconvenientes.
Este habría sido el principal inconveniente por el cual los vuelos comerciales no bajan en Viedma. Sólo han podido hacerlo aviones a hélice de menor porte. Desde los municipios de Viedma y Patagones se ha intentado en este tiempo lavar la pista con camiones regadores pero no ha sido posible porque el viento levanta la ceniza del campo circundante y nuevamente la deposita en la pista.
Una lluvia importante como la de los dos últimos días podría completar ese trabajo de lavar la ceniza y mezclarla con la tierra para evitar que vuele.
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