Llevaban droga desde la provincia de Corrientes a Comodoro Rivadavia y terminaron todos condenados

Llevaban droga desde la provincia de Corrientes a Comodoro Rivadavia y terminaron todos condenados

Gendarmería desbarató en Chajarí, en 2011, una operación de tráfico estupefacientes desde Corrientes hasta Comodoro Rivadavia • La persona que llevaba la droga se acogió a la figura del arrepentido, dio detalles de la operación y facilitó la detención de quienes habían despachado la droga y la persona que debía recibirla • Todos fueron condenados y esta semana la sentencia fue confirmada por un tribunal de casación.

La Cámara Federal de Casación Penal confirmó las condenas para tres personas por el transporte de casi 10 kilos de marihuana desde la provincia de Corrientes hasta Comodoro Rivadavia en un colectivo de línea. Por el hecho, en su momento, también había sido condenado un cuarto integrante de la organización, un ex policía correntino, que se acogió a la figura del arrepentido y, en su declaración en el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay, aportó datos para desbaratar la operación.

La maniobra se descubrió el 24 de junio de 2011, cuando efectivos de Gendarmería detectaron una valija con 9,990 kilos de marihuana, en un colectivo que circulaba por la ex Ruta Nacional 14, en cercanías de Chajarí. La droga estaba distribuida en 11 paquetes en un bolso que había sido despachado en Corrientes y los gendarmes lograron identificar al policía correntino Alfredo Luis García como su propietario.

Una vez en la casilla, sobre la ruta, García se ofreció a colaborar y dijo que un compañero suyo en la Policía correntina, Horacio Tomás Rodríguez, le había ofrecido dinero a cambio de que llevara el bolso con la marihuana, pero que recibió el paquete de manos de una tercera persona, a quien identificó como Darío Héctor Tabares. Dijo también que el destino final del viaje era la ciudad de Comodoro Rivadavia, distante a 2.600 kilómetros, donde otra persona estaría esperando la droga.

En ese marco, el juez federal Gustavo Pimentel adoptó como medida para individualizar al destinatario de la droga una suerte de entrega vigilada ficticia (pues la sustancia había sido secuestrada y no continuaba su viaje), para lo cual contó con la colaboración del arrepentido García. Dispuso, entonces, que un efectivo de Gendarmería continuara el periplo previsto por la banda para la entrega de la droga, en un punto a acordar entre las ciudades de La Plata, Bahía Blanca y Comodoro Rivadavia.

Al día siguiente, en la Patagonia, alguien a quien tenían identificado como “Flaco de Comodoro”, tal como estaba registrado entre los contactos en el teléfono de García, le indicó a un gendarme que abordara un remís y le dio la dirección en la que debía entregar la valija con la droga. Allí fue detenido Emanuel Augusto Carim Lamas. En la casa también se encontró un plato con vestigios de cocaína y una balanza de precisión.

Los cuatro fueron condenados en noviembre de 2013 por el Tribunal Oral Federal de Paraná: Tabares recibió una pena de seis años de cárcel; Rodríguez fue condenado a 6 años de prisión, en su caso, se consideró como un agravante su condición de policía; mientras que a Lamas se le impuso una pena de 4 años de prisión. A García se le impusieron 3 de prisión condicional y fue beneficiado en su carácter de arrepentido.

Arrepentido. Hace unos días, la sentencia fue confirmada por la Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal, integrada por Liliana Catucci, Eduardo Riggi y Mariano Borinsky, que rechazó los recursos de nulidad interpuestos por las defensas de los imputados y confirmó las condenas para todos los imputados.

El tribunal destacó la actitud de García –a pesar de que en el juicio se desdijo parcialmente de lo que había declarado ante el juez de instrucción y acusó a los gendarmes de haberlo golpeado e intimidado psicológicamente– porque “así se pudo lograr la detención de Lamas, una vez que recibió la droga en su domicilio particular” y remarcó que “la responsabilidad de Tabares y Rodríguez se confirmó a partir de los registros de llamadas telefónicas y mensajes de texto que se cruzaron los tres”. En cuanto al rol de Lamas, los jueces advirtieron que “aunque no tuviere el designio de comprar la marihuana para a su vez comercializarla (lo que no se ha acreditado), igualmente su conducta ha sido de tráfico (…) porque actuó con el ánimo de diseminar y expandir la droga”.

“Las acciones de los acusados están concatenadas y enlazadas unas con otras para lograr el efectivo traslado del estupefaciente: uno proveyó la sustancia (Tabares), otro consiguió la persona para transportarla materialmente y lo contactó con el destinatario (Rodríguez) y, finalmente, el receptor (Lamas) como último enlace de la cadena”, sentenció el tribunal de casación al confirmar las condenas.

• Testimonio clave

La declaración de García en los primeros instantes resultó vital para desbaratar la operación. Dijo ante el juez que conocía a Rodríguez porque ambos eran policías en la ciudad correntina de Goya y que fue él quien le ofreció que llevara una valija con droga hasta Comodoro Rivadavia.

“Me dijo si yo quería llevar marihuana o si conocía alguno que quisiera llevar. Salí de vacaciones y me insistía, me decía que no pasaba nada, que me quedara tranquilo”, le contó al juez Pimentel. Según dijo, comenzó a recibir mensajes de texto “tres o cuatro semanas antes” de realizar el viaje. “Después me dijo que en Corrientes me entregaban la mercadería. Yo le dije que justo estaba en esa ciudad y ahí fue que me entregó (la droga) Darío Tabares”, acotó luego, aunque también pudo haber sido otra persona a la que solo identificó como Machi.

En su relato dio una descripción de la persona que le entregó la droga y exhibió los mensajes de texto que intercambiaron.

Y siguió: “Nos encontramos en la esquina de la Terminal de Corrientes y me cargaron las cosas. Me cargaron eso en un bolso (…) Me dijeron que me comunique con el de Comodoro Rivadavia. Antes me pidió Rodríguez prestado el teléfono y del mío mensajeó a Comodoro Rivadavia. De ahí me quedó registrado el teléfono”.

Según dijo, por el “trabajo” le pagarían $4.000. En cambio, recibió una condena que resultó de 3 años de prisión condicional por haberse prestado a colaborar, publica EL DIARIO.

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