El médico pediatra José Santarelli se refirió a las medidas a tomar frente a la bronquilitis y la meningitis, dos enfermedades de la época. Advirtió que la mejor actitud es no medicar en casa y consultar de inmediato ante cuadros febriles.
“En principio es un cuadro muy parecido al asma por la dificultad para respirar, la agitación, incluso Cianosis (la coloración azulada de la piel)”, dijo, agregando que “hay bronquiolitis leves y otras más graves, que son las que necesitan internación y suministro de oxígeno”.
“Es una enfermedad viral, que comienza con un resfrío y a los tres o cuatro días hace el cuadro similar al asma, como dije. Requiere de seis a siete días y si el chico está
compensado, lo manejamos en forma ambulatoria. De lo contrario, es internado. Por eso prevengo porque será la causa principal de internaciones apenas comiencen los fríos”.
¿Qué se puede hacer?
“La primera acción será llamar al pediatra y luego, bajo su consejo, suministrarle algún antifebril, pero nada más. Para estos cuadros los antibióticos no sirven”, destacó.
Pasando a la meningitis, Santarelli dijo “tengo una buena noticia” y ésta es que, si bien se trata de una enfermedad muy seria, aunque por suerte, mucho menos frecuente que la bronquilitis, se ha incorporado la vacuna Prevenar al calendario obligatorio. Esta es la vacuna contra el neumococo, uno de los gérmenes más peligrosos de las meningitis. Confiamos en que, así como cuando hace un tiempo comenzó a vacunarse contra el Haemophilus y esto lo hizo desaparecer, la nueva vacuna hará disminuir la meningitis en corto tiempo. Esto no ocurre con el meningococo, que no tiene vacuna específica y se da en chicos más grandes: escolares y adolescentes. En estos casos, es vital el diagnóstico precoz”.
“Los síntomas iniciales son un gran dolor de cabeza y fiebre alta. Pero esto también puedo provocarlo una angina. Por eso mi mensaje es: que sea el médico quien determine de qué se trata y para eso, hay que hacer la consulta de inmediato ante un caso de dolor de cabeza y fiebre, sin perder tiempo”.
La salud pública, una cuestión seria
Santarelli quiso manifestarse frente a lo que se ha conocido respecto del accionar de los enfermeros uruguayos, la noticia que desde hace unos días conmueve al mundo.
“Me sorprendió la noticia como a todo el mundo. Lo hecho por los mal llamados ángeles de la muerte, porque en realidad son demonios, escandaliza por sus características y su magnitud, porque reconocieron 16 asesinatos, pero la proyección de cifras por el tiempo que han actuado, hace pensar que fueron muchos más”.
“Entiendo que no tenían el propósito de acortar el sufrimiento de nadie, porque muchos no eran pacientes terminales, sino sacarse de encima a gente que les molestaba. entonces estamos antes dos psicópatas”.
“No aplicaban eutanasia ( que no está legislada en Argentina ni Uruguay ) sino que daban un “push” de morfina con aire, que mataba en el momento, de manera brusca y cruel”.
“Considero que aquí faltó control sanitario, de parte de la gente que revisa el protocolo de la medicación que se da y a quién se suministra”.
“Uruguay e s un país con un buen marketing de su salud publica y sus políticas estatales, pero aquí fallaron. En mi país no he visto algo así”, destacó, agregando que la falta de control se dio en los ámbitos público y privado, porque se trató de dos asesinos que actuaron en un hospital y un sanatorio, respectivamente.
“Las políticas sanitarias son muy importantes y no se puede jugar con esto. Pensemos que personas que iban a controlarse una diabetes o una afección reumática, fueron asesinadas”.
Fallaron los controles de los stocks (la morfina desaparecía) y también sobre las causas de muerte, porque en definitiva, todos terminaban de la misma manera, a causa del push, con los efectos que provoca a nivel circulatorio”.
“Esto pasa en todo el mundo, no debemos creer que los argentinos somos los mejores, tampoco los peores. En argentina hay médicos que son extraordinarios y otros que no lo son. De los primeros, recuerdo ahora a Pablo Daneri, a quien vi intervenir de urgencia a una estudiante que podía llegar a perder la pierna y gracias a esta cirugía, la chica salvó su pierna. No en vano quienes la atendieron en un centro más complejo en la capital felicitaron el trabajo hecho”.
Volviendo a la matanza perpetrada por los dos enfermeros uruguayos, Santarelli dijo al terminar “propongo que no hagamos tanto marketing y hagamos las cosas como deben hacerse, con los controles que son obligatorios y cumpliendo los estándares de calidad en la atención, que para eso están establecidos”.
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