Se trata de recorrer 8 pizzerías clásicas para elegir la ganadora.
La premisa es recorrer la porteña y nostálgica avenida Corrientes hacia el Bajo, en una búsqueda sin pausa por la mejor pizza al corte. “Esto tiene más de ‘parade’ bizarra que de caminata ejemplar”, afirma y no se equivoca Joaquín Hidalgo, periodista e ideólogo del maratón de comedores de muzzarella.
Los lugares seleccionados son ocho: de Lacroze se sigue hasta La Continental de la esquina de Serrano, luego a El Trébol, en Almagro; la Kentucky de Billinghurst; Banchero, en la esquina de Talcahuano; en Uruguay se entra en Güerrin; y, a la altura de Suipacha, finaliza en La Rey y Las Cuartetas. Todo sale acompañado de Moscato Crotta, bebida oficial de los 5k. La convocatoria es libre y cada uno paga sus varias, o muchísimas, porciones. No se reservan mesas, la cena es cómo mejor se disfruta, en la barra y de parado. Al final de la noche ganan los que lleguen a la meta, hayan probado todas y elijan con certeza la mejor. En el 2012, ganó El Palacio de la Pizza, que no es de la partida esta vez.
La idea nació el año pasado. Joaquín Hidalgo y sus colegas Martín Auzmendi y Franco Antolini discutían en sobremesa sobre cuál era la mejor pizza de toda la avenida Corrientes. La preferida era Güerrin, pero no se ponían de acuerdo. “Y fue Franco el que dijo que la manera más simple de zanjar la cuestión era recorriéndolas todas. Una típica charla de amigos algo bebidos que termina con una buena idea. Así lanzamos en las redes sociales el #Muza5k, cuenta Hidalgo. “Los cálculos eran imprecisos: serían unos 5 kilómetros de caminata (resultaron poco más de 7); probaríamos 6 porciones de pizza (finalmente fueron 7, ya que sumamos una en el trayecto); y pensábamos que todo el viaje nos tomaría unas 3 horas (y rozamos las 4 horas y media)”, continúa en su crónica del primer maratón.
Para esa cita, el año pasado se juntaron unas 30 personas, pero esta semana el ya famoso hashtag tuvo más de 470 mil visitas sólo en Twitter, con promesas de asistir: los creadores se asustaron un poco de su propia criatura y avisaron a las pizzerías que, esta vez, pueden ser algunos más que esos 30 iniciales. ¿Cuántos? No lo sabrán con certeza hasta la hora señalada.
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