Llegó el gran día para Guillermo y Kate

Llegó el gran día para Guillermo y Kate

El acontecimiento más esperado desde el casamiento del príncipe Carlos y Diana será seguido por millones de personas en todo el mundo

LONDRES.- Con suerte, los chaparrones, las amenazas de atentados y la controversia política no impedirán hoy que el príncipe Guillermo, segundo en la sucesión del trono británico, se case con la plebeya Kate Middleton.

La ceremonia en la milenaria abadía de Westminster ofrecerá a una audiencia televisiva y digital estimada en un mínimo de 1500 millones de personas todo el teatral esplendor que caracteriza a la realeza británica, aun cuando el país esté atravesando por una grave crisis económica. Tal como dijo a LA NACION un vocero del palacio de St. James, la monarquía ofrecerá un "espectáculo que demostrará lo mejor del ingenio británico."

Unos 1500 admiradores apostados frente a la abadía vitorearon ayer el paso de la novia y su futuro cuñado, el príncipe Harry, en una fugaz visita para realizar un último ensayo. Hoy se espera que se les agreguen otros 600.000 devotos y turistas, todos dispuestos a seguir "en vivo y en directo" todos los detalles de la boda más esperada en varias décadas. El resto de los británicos marcarán la ocasión frente al televisor o participando en unas 4000 fiestas callejeras.

En el programa de la boda, que se puede adquirir por dos libras en la página web oficial, los novios ya se declararon "increíblemente emocionados" por el afecto que han recibido.

Pero no todo se sabe por adelantado. A la incógnita sobre el vestido de la novia, por ejemplo, se acaba de agregar una mucho más crucial. Al ser el segundo en la línea de sucesión de la corona, Guillermo no puede transmitir su título nobiliario a su esposa, como sí pudo hacerlo el príncipe de Gales. La pregunta es, por lo tanto, si Kate saldrá de la abadía con el título de "princesa" -como todos lo esperan- o si lo reina decidirá darle un título intermedio de duquesa.

Londres está de festejo y la boda real es un buen momento para reafirmar el patriotismo, miles de banderas fueron colocadas en toda la ciudad para acompañar al Príncipe Williams y a Kate Middleton el día de la ceremonia - Foto: AFP

Londres está de festejo y la boda real es un buen momento para reafirmar el patriotismo, miles de banderas fueron colocadas en toda la ciudad para acompañar al Príncipe Williams y a Kate Middleton el día de la ceremonia - Foto: AFP

Londres está de festejo y la boda real es un buen momento para reafirmar el patriotismo, miles de banderas fueron colocadas en toda la ciudad para acompañar al Príncipe Williams y a Kate Middleton el día de la ceremonia - Foto: Reuters

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Esto es lo que ocurrió con su propio marido, el duque de Edimburgo, que obtuvo ese título al casarse, en 1947, pero no fue convertido en príncipe hasta una década más tarde.

Lo que sí se sabe es que la pareja dispuso que el rito nupcial se realice en el inglés antiguo de la primera traducción oficial de la Biblia, la versión del rey Jaime, de la cual acaban de cumplirse 400 años. Pero habrá una modificación. Kate no prometerá "obedecer" a su marido, sino "amarlo, confortarlo, honrarlo y protegerlo", adoptando así la fórmula delLibro de Oración Común del anglicanismo, redactado en 1966.

La novia, escoltada por seis chicos de entre 3 y 10 años, se tomará tres minutos y medio para marchar desde la puerta hasta la nave central de la abadía a los sones de "I Was Glad" (Yo estaba feliz), el himno utilizado para la coronación de Eduardo VII en 1902. Siguiendo una tradición iniciada por la reina madre durante su casamiento con el futuro Jorge VI, la joven depositará su ramo de novia sobre la tumba del soldado desconocido.

El servicio será conducido por tres prelados: el deán de la abadía, el reverendísimo Dr. John Hall; el obispo de Londres, reverendo Richard Chartres, y el arzobispo de Canterbury, Dr. Rowan Williams, encargado de "solemnizar" el matrimonio con la colocación de los anillos (que Guillermo ya advirtió que no usará) y la frase "Lo que Dios ha unido que ningún hombre lo separe".

El padre del novio, Carlos, príncipe de Gales; su madrastra, Camilla, duquesa de Cornualles; su hermano, el príncipe Harry; los padres de la novia, Carole y Michael Middleton, y su hermana, Philippa, serán los testigos. El hermano de Kate, James Middleton, leerá desde el púlpito mayor un salmo titulado "La lección". Luego se pronunciarán oraciones para que la pareja sea "bendecida con hijos" y para que Kate sea "fiel a su marido".

Elton John formará parte de la congregación, pero su música no figurará en un programa que ha dado sólo cabida a lo clásico. A la salida se entonará la marcha "Corona Imperial", de William Walton, que también se interpretó en la boda de Carlos y Diana hace 30 años.

La reina y el duque de Edimburgo anunciaron que partirán al campo tan pronto termine el almuerzo que ofrecerán a los invitados en el Palacio de Buckingham. Esto significa que no participarán en los festejos privados de la pareja -organizados por la hermana menor de Kate-, en los cuales el príncipe Harry y el padre de la novia pronunciarán discursos informales.

La lista completa de los 1900 invitados no fue dada a conocer, pero se sabe que incluye tanto a medio centenar de dignatarios extranjeros y celebridades como el futbolista David Beckham y su esposa, Victoria, ex Spice Girl, como a las parejas de carniceros y almaceneros de Bucklebury, donde viven los Middleton. Anoche, los casi 50 miembros de otras casas reales participaban de un banquete organizado por la reina en el hotel Mandarin Oriental.

Excluido de la ceremonia de hoy quedó a última hora el embajador sirio, Sami Khiyami, a raíz de la violenta represión que costó en su país la vida de más de 400 personas. La presencia del diplomático parecía una incongruencia luego de haber sido convocado anteayer al Foreign Office para informarle que Londres consideraba "inaceptable" el uso de la fuerza en contra de los manifestantes.

El ex ministro de Justicia y canciller Jack Straw consideró, sin embargo, "sorprendente" que los embajadores de Corea del Norte, Irán y Zimbabwe continúen en la lista por más que, técnicamente, Gran Bretaña mantenga "relaciones normales" con estos países, mientras que los ex premieres laboristas Tony Blair y Gordon Brown han sido exceptuados. "Este es un serio y grave error", dijo.

La asistencia de representantes de regímenes dictatoriales es probable que atraiga protestas. Y no hay que olvidar que siguen pendientes las amenazas de varios grupos terroristas. La policía arrestó ayer en "forma preventiva" a 20 personas cerca de la abadía.Unos 3000 policías se ocuparán de vigilar la celebración, incluidos varios francotiradores apostados en las azoteas de edificios y oficiales encubiertos entre la multitud.

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