La Casa Blanca pidió a Pekín que revalorice el yuan y que respete los derechos humanos
Apenas horas antes de que el avión de Hu aterrizara en la capital norteamericana, el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, insistió en que Pekín debería dejar flotar su moneda. "Pensamos que China debe hacer más en cuanto a su moneda. Esta opinión no es sólo de este país, sino de muchos países en el mundo", señaló Gates.
Si bien Estados Unidos ha pedido en reiteradas ocasiones a China que permita la apreciación del yuan, la declaración de ayer fue inusual porque se realizó apenas horas antes del inicio de la visita oficial y se produjo días después de que China probara un bombardero invisible a los radares durante una visita del secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates.
Hu, acompañado de su esposa, Liu Yongqing, aterrizó en la base aérea Andrews a las 16 (hora local). Al pie de la escalera lo esperaban el vicepresidente norteamericano, Joe Biden, y la jefa de protocolo de la Casa Blanca, Capricia Marshall.
En una breve ceremonia, Hu y Biden escucharon los respectivos himnos nacionales antes de emprender viaje hacia Washington, donde, en la Casa Blanca, Obama esperaba a su par chino para una cena privada a puertas cerradas.
Hoy, Hu recibirá honores militares, para luego mantener de nuevo una conversación con Obama en el Salón Oval y asistir luego a una cena de Estado, la tercera que el líder demócrata brinda a un mandatario extranjero en dos años de presidencia.
La llegada de Hu puede representar el inicio de un giro en las relaciones entre ambas potencias, puesto que es su última visita a Estados Unidos antes de que se inicie una transición política en China que culminará con la elección de un nuevo líder en 2013.
Los analistas describen la visita como la más importante de un líder chino desde que Deng Xiaoping ayudó a la apertura de los vínculos bilaterales hace 30 años, dando a China una creciente influencia política y militar, y abriendo las puertas para que el gigante asiático se convirtiera eventualmente en la segunda mayor economía del mundo, después de Estados Unidos.
Los últimos cortocircuitos sobre el tipo de cambio reflejan las tensiones comerciales que probablemente dominen la agenda del encuentro de hoy en Washington entre Hu y Obama. Se espera que el diálogo de ambos líderes aborde también otros asuntos conflictivos como el reequilibrio de la economía global, las tensiones en la península coreana y los derechos humanos.
Antes de embarcarse rumbo a Washington, Hu había deslizado críticas hacia Estados Unidos. El mandatario chino pidió "el respeto mutuo al camino elegido para alcanzar el desarrollo" y criticó a la Reserva Federal por inundar la economía con 600.000 millones de dólares en liquidez, en un intento de reactivar la economía.
Estados Unidos argumenta que, con la moneda subvaluada, China logra fomentar artificialmente sus exportaciones, lo que perjudica a la industria norteamericana y a la creación de empleo. De hecho, Obama sólo podrá exhibir durante las conversaciones que mantendrá hoy con su par chino una pobre recuperación económica, mientras que Hu llega respaldado por un crecimiento imparable.

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