Continuará como titular de la Federación de Sociedades de Fomento y Juntas Vecinales. Y también lo hará al frente de Fomento Pueblo Nuevo. Se había cansado por la falta de apoyo. Pero le prometieron respaldo para su gestión. Había renunciado hace un mes, pero lo convencieron para seguir.
Ayer, después de recibir promesas de acompañamiento y de un supuesto cambio de actitud de parte de algunos de sus acompañantes, el dirigente revió su decisión inicial y aceptó seguir al frente de ambas instituciones hasta el final del mandato.
"Eso sí, en la Federación sigo hasta octubre, cuando se vence mi período. Ya les avisé que para esa época vayan buscando a algún otro que se haga cargo", confió ayer a EL POPULAR, buscando dejar en claro que no tiene intenciones de permanecer en la presidencia a largo plazo. "Y en Fomento esperaré que llegue la asamblea, y ahí veremos...", completó.
Lizardía, de 78 años, había asumido en noviembre de 2008 en Fomento Pueblo Nuevo, y un año más tarde en la Federación. "No soy un chico. Soy una persona grande y no me gusta que me manoseen", dijo para resumir el malestar acumulado en los últimos meses, lo que le generó un desgaste que espera no se repita en los próximos meses.
El dato llamativo, según admitió ayer el propio presidente, fue que los dirigentes que más le insistieron en las últimas horas para que dejara sin efecto la renuncia fueron, precisamente, aquellos líderes barriales que un año y medio atrás habían sido firmes opositores a la lista que lo postulaba como principal candidato. "Recibí muchos llamados y visitas, que sinceramente no me esperaba. Eso me hizo recapacitar, y por eso decidí seguir hasta octubre, cuando terminará mi mandato", comentó.
En una reunión, que se realizó el lunes a la noche, una treintena de dirigentes le pidieron a Lizardía que retomara sus funciones. Allí recibió promesas de acompañamiento, y la solicitud unánime lo llevó a cambiar de parecer. Aceptó dejar sin efecto la renuncia y mantenerse al frente de la Federación durante los próximos siete meses.
"Hubo una asamblea y fue mucha gente. Había más de 30 personas. Me decían que era una lástima que me fuera, que se habían hecho muchas cosas buenas, que lo pensara bien", contó horas después de haber dado marcha atrás en la decisión de dimitir.
Cambio de nombres
Sin embargo, no sólo fueron las palabras de aliento las que convencieron a Lizardía. De la reunión también se llevó la garantía de que aquellos dirigentes que, por distintas razones, dejaron de asistir a las reuniones y no mostraron compromiso con la conducción de la entidad, serán removidos de sus cargos, y reemplazados por otros que demuestren mayor interés.
Esta noche, a partir de las 20, en la sede de la Sociedad de Fomento Pueblo Nuevo, habrá una nueva reunión para definir esa cuestión. "Se ha invitado a todos, y quedamos que aquellos que sigan sin acercarse, van a quedar afuera, y se los cambiará por otros", anunció el presidente, en apariencia decidido a un golpe de timón que le permita concluir su mandato sin tanta soledad. "Como pasa en la mayoría de las instituciones, me había cansado de que sólo fuéramos 4 ó 5 a las reuniones, y que el resto no acompañara", se sinceró.
Aunque prefiere escapar a las polémicas, y mantiene un bajo perfil casi permanente, Lizardía aceptó que su malestar no estaba dirigido exclusivamente a la falta de compromiso de algunos de sus pares. En los últimos tiempos también se sintió poco respaldado por el Departamento Ejecutivo, que en el momento de su asunción había dado reiteradas señales a favor de su candidatura. "Me molestó la poca participación que nos dieron en algunos proyectos, como fue el de la forestación. Me parece que después del plan que llevamos a cabo en Pueblo Nuevo y otros barrios, con mucho éxito, nos tendrían que haber llamado para esta nueva etapa", declaró.
Al igual que los fomentistas, funcionarios del gobierno municipal también buscaron que Lizardía no renunciara. "Me pidieron que siga. Hablaron conmigo para intentar que no me vaya. También decían que era una lástima que dejara porque se habían hecho muchas cosas buenas. Parece que ahora, al menos por lo que todos me han dicho, voy a estar más acompañado", se ilusionó el directivo.
A fines de febrero, al fundamentar la decisión de sus renuncias, Lizardía había declarado a EL POPULAR Medios que "no se me respetó y me voy con la frente bien alta". En aquella oportunidad, había dicho que "me desgasté trabajando tanto", y que "lo mejor es dar un paso al costado y que sean ellos los que me juzguen. No quiero insultar ni molestar a nadie, pero me duele".
Lizardía planteó entonces que la conducción de ambos espacios se tornó "desgastante" y con "muchas cosas por resolver, y a veces si bien no estaba solo, no estaba con todas las personas que tenía que estar y uno se cansa. Entonces se toman resoluciones personales que a unos les gusta y otros no, y prefiero dar el paso al costado".
Hoy, la situación parece haber cambiado. Al menos, Lizardía escuchó de sus pares y del Ejecutivo lo que quería escuchar: que lo respaldarán en su gestión hasta finalizar el mandato. El tiempo dirá si esas promesas se concretan, o si sólo quedarán en palabras.
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