Liliana Argañaraz: "Vamos a tener paciencia, aunque nos mate la angustia"

La hemana de la docente desaparecida en 2006 se mostró cautelosa sobre las informaciones sobre la posibilidad de que los restos encontrados en una localidad salteña sean de Betty. La semana pasada reclamaba a las autoridades que vuelvan a buscar a su familiar.
Ante la noticia sobre la posibilidad de que restos humanos encontrados a la vera de la ruta 55 cercana a la localidad salteña de La Candelaria, ubicada en el límite norte con la provincia de Tucumán pertenezcan a la docente Ángela Beatriz Argañaraz motivó que su hermana, Liliana se mostrara cautelosa a la hora de brindar la opinión sobre el particular.

Desde el lugar donde fueron encontrados los restos Liliana aseguró que "Vinimos por que nos avisaron que encontraron restos óseos. Cuando llegamos la Policía Científica ya había hecho los trabajos y se habían llevado todo. Todavía no sabemos a ciencia cierta si son humanos. Se supone que es parte de una pierna. Vamos a esperar".

Por otra parte la hermana de la docente desaparecida manifestó que "después de tanto tiempo y de tantas situaciones similares, vamos a tener paciencia aunque nos mate la angustia"

Durante la semana pasada Liliana buscaba la posibilidad de entrevistarse con el Gobernador José Alperovich a los fines de que se retome la búsqueda, considerando que "la Justicia enterró a mi hermana con el juicio que condenó a las que hicieron desaparecer a mi hermana, pero nosotros, su familia todavía no lo pudimos hacer porque no la encontramos, no aparece y nadie hace nada por seguir buscándola".

Betty había salido, como todas la mañana, desde su casa ubicada en El Manantial, para dirigirse al Colegio Padre Roque Correa donde prestaba servicio. Ese día, 31 de julio ascendió a un ómnibus de la línea 103, descendiendo en la intersección de Av. Alem y Lavalle, para luego abordar un remis que la habría trasladado hasta la calle Catamarca primera cuadra.

En ese lugar vivían sus compañeras de trabajo Susana Acosta y Nélida Fernández, con quienes concurriría a su lugar de trabajo, donde ese día, Betty, asumía como directora del colegio. Nunca más se supo de Betty Argañaraz.

Tanto Acosta como Fernández fueron encontradas responsables del secuestro y desaparición de Betty Argañaraz, y condenadas a prisión perpetua, cumpliendo su condena en la Cárcel de Mujeres ubicada en ciudad Banda del Río Salí.

El caso de Betty Argañaraz es utilizado como jurisprudencia nacional para los casos de desaparición de personas cuando existe la presunción de que hubo un asesinato sin que aparezca el cuerpo de la víctima.

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