"Tengo la decisión tomada de no volver a ser candidato a intendente de Rosario", declaró Miguel Lifschitz, descartando así una nueva postulación para el cargo que ocupa desde hace poco menos de ocho años.
En esta línea, el intendente de Rosario insistió en que las posibilidades del socialismo a nivel provincial y local se pueden ver afectadas si se mantiene esta tensión que por ahora determina que "ir divididos a una elección por primera vez en muchos años".
"Somos un partido que siempre pudo solucionar sus diferencias internamente y llegar a consensos en momentos difíciles. Sería una lástima que no podamos hacerlo en esta oportunidad. Nuestra fuerza se ha basado siempre en dos pilares muy fuertes: por un lado, la honestidad y la transparencia en los actos de gobierno; y por el otro en la fuerte cohesión interna que nos ha permitido alcanzar los logros que alcanzamos", consignó.
Para Lifschitz, la situación interna que atraviesa el partido socialista no tiene relación con lo que podría caracterizarse como una crisis de crecimiento. "Yo no me opongo que funcione la democracia interna de nuestro partido, pero en esta coyuntura se da un enfrentamiento que no es productivo. Porque mientras otras fuerzas políticas se fueron debilitando en los últimos años por sus luchas internas, el socialismo por el contrario se fue fortaleciendo precisamente porque pudo mantenerse al margen de esas luchas", dijo en declaraciones radiales.
El sucesor, ¿por consenso?
Lifschitz también habló sobre su sucesor, si es que mantiene su decisión de no postularse nuevamente para el cargo que ocupa en un segundo mandato: "Tengo la esperanza de que podamos tener un candidato de consenso, desearía que fuera alguien que pueda garantizar la continuidad de todo lo que hemos hecho en estos años, pero que también pueda impulsar cambios que seguramente la administración necesita. Una nueva impronta, otra mirada. Mi objetivo es que podamos ofrecerle a los rosarinos una buena alternativa electoral", finalizó.

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