El socialista lleva ejecutado más de 4.500 millones en el primer semestre, un aumento del 113 por ciento en relación al 2016.
Esta semana, el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, inauguró en Rosario el futurista edificio del nuevo Tribunal Penal en la zona sur de la ciudad, una obra que demandó 92 millones de pesos y que albergará en un mismo lugar a jueces, defensores y fiscales además de contribuir a consolidar la reforma penal implementada hace tres años.
La inauguración se enmarca en el shock de obras públicas que el gobierno proyectó para este año que tiene como corazón una amplia red de infraestructura hídrica, para prevenir las graves inundaciones que afectaron a la región, además de obras viales, una demanda de las localidades y los sectores productivos más dinámicos.
Lifschitz apuesta así a revitalizar el Frente Progresista que pasa con una de las situaciones más críticas de su historia, donde la gestión del gobernador tiene una aceptación que ronda el 50 por ciento, pero esto no se traduce todavía directamente en el apoyo a los candidatos.
Con el slogan "Mejor que un futuro de promesas, es un presenta de obras", Lifschitz busca diferenciarse del macrismo y sus reiteradas invocaciones a un segundo semestre de buenas noticias.
El despliegue de trabajos impacta: se destinaron importantes partidas para obras en salud, seguridad, educación, ciencia y tecnología (ver recuadro).
"Tenemos una clara intencionalidad política de priorizar la inversión en obras porque entendemos que este tipo de gastos supone un efecto dinamizador de la economía muy importante", explicó a LPO Gonzalo Saglione, ministro de Economía de la provincia.
Según datos oficiales, el primer semestre del 2017 cierra con una inversión en obras públicas de 4.500 millones sobre un total de 7.200 millones de gastos de capital, que representan un aumento del 113 por ciento respecto de igual período del año anterior.
"Estos 4500 millones son específicamente para obra pública y se utilizan para cemento y ladrillo mientras que gastos de capital, incluye además el equipamiento, compra de vehículos, estaciones de bombeo en el caso de acueductos y mobiliario", agregó Saglione.
En el Ministerio de Economía subrayan que lo presupuestado en el 2016 ya había significado un aumento del más del 50 por ciento respecto al año anterior y que además, se ejecutó el 90 por ciento de los montos, alcanzando un porcentaje récord en cumplimiento de plazos y de obras.
El impacto contracíclico
La apuesta a revitalizar la obra pública en Santa Fe que según apuntaban desde la oposición y los sectores productivos, presentaba un atraso muy significativo y un desgaste estructural, permitió amortiguar los efectos de la recesión sobre los índices de empleo.
Según datos del último informe del IERIC -Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción, de abril de este año, Santa Fe registró la tasa más alta de puestos registrados en la construcción del 14,4 por ciento, el doble del promedio país que ronda los 7.5 puntos.
Por abajo de Santa Fe se ubica Mendoza con el 14.3 mientras que en Entre Ríos se relevó el 13.4 por ciento. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires reflejó el 10.5 por ciento, mientras que en provincia de Buenos Aires registró 6.3 al igual que Córdoba.
"Con la ejecución de obras estamos generando un aporte significativo a la actividad económica en un país donde las condiciones macro nos vienen dadas. En ese marco las provincias lo que sí podemos hacer es acompañar a las actividades productivas realizando acciones de gobierno que nos permitan incentivarla", sostuvo Saglione.
Otra variable que muestran en economía para mostrar el dinamismo en el sector responde al despacho de cemento que en Santa Fe creció un 25,8% anual en el mes de marzo mientras que en el país se registró en un 16 por ciento.
Además, como se sabe, el crecimiento en el rubro construcción también incidió positivamente de forma indirecta en otras actividades y sobre todo en la economía no formal, una de las más castigadas.

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