Pese al fundamentado rechazo del socialismo y el informe de la Administración Provincial del Agua que alerta sobre la “vulnerabilidad” del acuífero en esa zona, el intendente avalaría la iniciativa de la Caja Forense.
“El tema de la distancia está salvado...y ellos (en referenci a la Caja) han manifestado que van a cumplir con todos los servicios tal como lo establece el Código Urbanístico. Además, yo como intendente quiero que las inversiones se hagan en Santa Rosa y no en Toay o en Capital Federal como está ocurriendo”, justificó Torroba.
El intendente también hizo hincapié en el argumento de que el barrio no será cerrado. “Es un barrio abierto, ¡eh!...no solo va a tener continuidad con la ciudad, sino que además diferentes accesos, calles laterales, como cualquier barrio abierto de la ciudad”, destacó.
Y agregó: “nosotros les dimos la factibilidad de que el barrio se puede hacer en ese lugar...ellos son los que tienen que adecuar el tamaño de los lotes, que puede ser con la medida que tiene Villa Martita, y llevar todos los servicios lo que requiere de una fuerte inversión”.
- ¿Desde la Caja han especificado de cuánto es la inversión?, le consultó El Diario a Torroba.
- No, eso no lo sé...el municipio no puede llevar ni la luz, ni el gas. Eso ya se les ha dicho y en la primera presentación que se hizo, donde estaba (el viceintendente Guillermo) Di Liscia y Massi Copes (presidente de la Comisión de Obras Públicas), estaba previsto todo esto...ellos manifestaron que el proyecto iba a contemplar todos estos aspectos.
Fuga de capitales
Torroba se detuvo ayer en la fuga de capitales de la ciudad. Aunque puso el acento puntualmente en las inversiones inmobiliarias. “A mi como intendente me gusta que las inversiones se hagan en el égido santarroseño y no afuera..., por ejemplo el Lowo Che (barrio de zona quintas en Toay) está lleno de santarroseños. Hay muchos santarroseños que invierten en Toay o en Capital Federal porque acá no hay posibilidad de invertir, porque la tierra se ha encarecido muchísimo”, subrayó Torroba.
Y apuntó: “la idea nuestra es ampliar la zona urbana para que la tierra ni impacte tan fuertemente en los costos de construcción y por lo tanto para que no se vayan inversiones a otro lado”.
Inclusión vs. fragmentación
Durante la semana pasada, el Centro Socialista Zona Sur salió a rechazar con firmeza la construcción de urbanizaciones cerradas en Santa Rosa.
“Evoca la imagen de un castillo feudal”, se advirtió de las consecuencias que tendrá respecto a la inseguridad y la fragmentación social en la ciudad el proyecto de la Caja Forense.
“Este producto inmobiliario constituye una forma de organización social que aparece por la retracción institucional del Estado, la reducción del espacio público frente al privado, constituye así mismo un símbolo de fragmentación social y percepción de creciente peligro y vulnerabilidad en el ambiente urbano”, añadió el escrito.
Para los socialistas, “la participación del Estado debiera dar lugar al crecimiento de una ciudad armónica con espacios para todos. La ausencia del Estado potencia a las fuerzas del mercado que hacen crecer esta tendencia hacia las urbanizaciones privadas, hacia esas islas de opulencia dentro de un mar de pobreza. Estas fuerzas del mercado siempre resuelven en función de su propio interés, el Estado municipal es quien debe definir las tendencias urbanas y subordinarse a las presiones de pesados grupos del mercado”.
“No podemos dejar de decir que este fenómeno logra aceptación en grupos de población de altos recursos económicos y en consecuencia produce una transformación del espacio público contrario a toda normativa urbana. No creemos que esta sea la mejor formula para expandir el crecimiento de nuestra ciudad”, opinaron.
“La urbanización cerrada combina expansión del espacio compartido privadamente por sectores de similares ingresos, la concreción material de una frontera física y la incorporación de un componente de servicios privados de seguridad, lo que evoca la imagen del castillo feudal”, compararon.
Los socialistas consideraron que “la ciudad debe crecer con mayor inclusión y no con mayor fragmentación, para que así se puedan encontrar las vías de reconstitución de un lugar para todas las expresiones de la sociedad. El costo de no lograr una mayor inclusión, sino por el contrario una mayor fragmentación, se va a pagar, indefectiblemente, en moneda de calidad de vida ciudadana y en un incremento de la inseguridad producto de la mayor brecha de desigualdad que esto cristaliza”.
“En la ciudad de Santa Rosa ya tenemos muchas variables de fragmentación y como íconos de desigualdad encontramos: barrios ricos y pobres, clubes ricos y pobres, boliches ricos y pobres, colegios ricos y pobres. A esto se suma la seguridad que supuestamente es un bien público. De manera creciente y más aún con este tipo de emprendimientos, la seguridad ciudadana va mutando en un bien que se adquiere en el mercado: quienes tienen recursos la compran, el resto queda a la deriva. Estos últimos serán la amenaza para los primeros”, sostuvieron.

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