Libertad condicional

En esa situación viven los vecinos del barrio que lleva orgulloso el nombre del bien más preciado para cualquier ser humano: ser libre. Pero la libertad de la mayoría está condicionada por el mal vivir de unos pocos, que lo han convertido en tierra de nadie.
Hace unas semanas, en el Barrio Libertad ocurrieron dos casos casi en simultáneo y con apenas unas cuadras de diferencia, en el que estuvieron involucrados remiseros de la ciudad. A uno de los choferes le dispararon en dos oportunidades, lo que si bien no le causó heridas de bala, sí problemas posteriores de hipertensión; en cuanto al otro, fue asaltado por personas que utilizaron también un arma de fuego para llevar adelante el delito.

N&P pudo hablar con Guillermo Messina, titular de Remicoop. Los conductores de taxis y remises son, junto con los vecinos, uno de los sectores más castigados por esta guerra que se libra a minutos del centro de Mar del Plata; guerra de la que las autoridades municipales y provinciales no parecen querer tomar nota.

Noticias & Protagonistas: ¿La gente de Remicoop sigue siendo atacada en la zona del Barrio Libertad?

Guillermo Messina: Sí, sufrimos dos nuevos ataques callejeros; uno era un “pasajero”, el otro se acercó con un arma en la mano, en fin. En su momento les dijimos a los responsables de transporte, en la ciudad de La Plata, que queríamos más presencia de la policía. Les planteamos que la cobertura brindada por Prefectura no era suficiente y que no se había cumplido con la seguridad prometida. Nosotros esperamos cobertura de las fuerzas sobre todo en zonas como el Barrio Libertad, que son muy complicadas para trabajar. En 4 o 5 cuadras hay un ámbito de riesgo especial, más o menos al 9000 de la Avenida Libertad; no sé si son siempre los mismos o no, pero te paran y disparan al aire para amedrentar.

N&P: ¿Es el área más peligrosa?

GM: Ésa y la zona de Luis Agote y la 55, allá arriba. El barrio Centenario está un poco más tranquilo, pero esos serían los focos donde más se sufren asaltos, y que tienen gente –por lo general jóvenes- caminando por las calles con armas a la vista. Después, por supuesto que te puede asaltar en cualquier lado, pero en estos lugares los pibes andan con las armas en las manos como en el Lejano Oeste. Lamentablemente estos dos autos que fueron asaltados iban a buscar pasajeros y se encontraron con esta realidad.

N&P: ¿Ante quién presentaron sus quejas?

GM: En su momento se lo planteamos a la policía para que si ven alguien sospechoso caminando, al menos lo paren y le pregunten, averigüen. En vez de pasear por Güemes, que lo hagan por esos lugares de la ciudad; no habrá muchas vidrieras, pero la policía es más necesaria. Lo mismo les pedimos a las autoridades de la Provincia, pero no hemos tenido suerte. No pretendemos un cambio de un día para el otro, pero tampoco pedimos imposibles: con la misma gente que tienen, en lugar de patrullar tanto Güemes, que lo hagan por esas zonas de riesgo.

N&P: No se sabe muy bien qué esperan para actuar…

GM: Y la gente se pone mal porque no se cumple con algo muy simple: no pedimos satélites ni nada raro o muy costoso, sólo que vigilen más una zona y no otra que lo necesita menos, nada más. Es un tema que se arregla por teléfono. Una cosa tan simple no se lleva a cabo y no sabemos por qué.

N&P: No hay un plan con una idea clara de cómo contener la delincuencia; porque estos sujetos, mayores o menores, están armados y van libres en sus bicicletas…

GM: Estos sí iban en bici, o si no van en moto. No estamos pidiendo que se violen derechos constitucionales; simplemente que se pueda pedir documentos a las personas sospechosas y que expliquen por qué tienen un arma. Yo tengo una y la registro, pero no ando con ella en la calle; es deportiva, pero me cuido. Ahora, tenerla en la calle cargada, es porque alguna intencionalidad tiene el que la porta.

N&P: Caímos en un estado tal de degradación que algunos terminan diciendo que “trabajan” en la calle.

GM: Culturalmente es así. Mi padre me enseñó que trabajar es otra cosa, por eso hay que prepararse ante esta realidad. Y los encargados de seguridad tendrán que enseñarles que se los lleva presos por portación de armas sin tener los papeles en regla. Yo estoy muy indignado; pedimos una cosa sencilla, sólo que hagan presencia con los mismos recursos que ya estamos pagando. No pedimos más gente, trajeron gente de Prefectura, hubo que pagarles el hospedaje, los viáticos; no quiero ni pensar en lo que sale todo eso...

N&P: Mucho dinero, puede estar seguro.

GM: Por eso; a lo mejor con esa plata se puede tener una policía más profesional, y eso resolvería el problema o al menos podría mitigarlo sin hacer erogaciones adicionales. No sé cuántos delincuentes agarraron este año, pero…

N&P: ¿Prefectura tuvo una acción concreta?

GM: Bueno, no la sentimos; nosotros pedimos que al menos tengan presencia y no estén sólo para la foto. Si es para eso los ponemos junto a los lobos marinos, pero no es esa su función, imagino.

N&P: Muchas veces da la impresión de que todo se hace en función de la imagen mientras que los barrios están completamente olvidados, ¿verdad?

GM: Está bien que estén en el centro, por donde circula gran cantidad de personas, pero de 180 para afuera también vive gente. La ciudad termina mucho más lejos.

N&P: Para la actual dirigencia, el límite de Mar del Plata llega hasta San Juan y la avenida J.J. Paso. Tienen en su cabeza una ciudad muy limitada…

GM: Eso es lo que vivimos, la policía hace lo que puede. En el momento en el que pasaron estos hechos detuvieron a los sospechosos; ellos trabajan, pero para hacer prevención no les alcanzan los recursos. Le ponen voluntad, van cuando los llamamos, pero tienen mucho laburo, hacen de niñeros, no podemos decir nada, hacen lo que pueden. Pero no pueden cubrir todo el territorio, por eso hablamos de Prefectura en su momento, pero bueno, esperemos que la situación no empeore.

El barrio pertenece a la jurisdicción de la Comisaría Sexta, y según informó hace días el presidente de la Sociedad de Fomento, la policía no cuenta con los elementos necesarios como para hacer el trabajo que debería. Es más, algunos días ni siquiera tienen combustible para los patrulleros: les entregarían sólo 8 litros de nafta por día para patrullar un barrio de las dimensiones del Libertad.

Tampoco es justo que este barrio llegue a los medios de comunicación sólo por los delitos que se cometen en su área. Es una zona de nuestra ciudad en la que hay cientos de chicos que estudian, trabajan, y buscan progresar en un medio ambiente difícil. Es un barrio al que llegan muchos inmigrantes del interior del país; gente que viene a trabajar en las temporadas y que con los años puede comprar un terreno y edificar su casa. Por toda esta gente de bien es que indigna que las autoridades no hagan lo que deben.

Vivir en el infierno

N&P: Como vecino del Barrio Libertad, ¿cómo es el día a día allí?

Luis: Es inexplicable lo que se vive. No podés hacer nada, a las siete de la tarde ya tenés que estar adentro, y ni se te ocurra salir a buscar algo porque te roban todo. Policía no se ve, en el día andan dando algunas vueltas, pero a la noche olvidate…

N&P: Hubo en la zona historias de enfrentamientos entre familias vinculadas al tráfico de droga, muertes a tiros, y ahora parece que sigue siendo una zona violenta, ¿verdad?

Luis: Las guerritas de bandas siguen; el otro día a un pibe le pegaron seis tiros por un tema de drogas. Siguen los robos, los kiosquitos. Tengo una prima que el marido es policía, tuvo que hacer un allanamiento a dos cuadras de su casa, y a la semana le tirotearon la casa porque se enteraron de su dirección. Ahora él vive con miedo, siendo policía. ¿Qué queda para un civil que no sabe defenderse?

N&P: Vos, como la mayoría de las personas que habitan esa zona, son gente de trabajo. ¿Los vecinos saben dónde pasan las cosas, dónde se esconden, dónde venden la droga?

Luis: Sí, por supuesto, pero ¿quién va a denunciar? Si se enteran te queman la casa, porque están todo el día de gusto, sin hacer nada. O te tirotean o amenazan a tu familia. Vemos todo, pero nadie dice nada…

N&P: En esta zona, ¿hay una banda, dos? El joven que recibió los seis tiros, ¿por qué fue?

Luis: Por una disputa por venta de droga. En el barrio están los que venden, los que hacen de mula, son todo lo mismo. Este pibe, si se recupera, sale a la calle y vuelve a lo mismo.

N&P: ¿Es un adolescente?

Luis: Tendrá 18 años. Van creciendo pero siguen igual.

N&P: ¿Cómo funcionan? ¿Son jóvenes que se conocen y se juntan así como así?

Luis: Hay familias enteras, muy conocidas en el barrio. Hace unas semanas, uno de los más conocidos, al que lo llaman “el Viruta”, se tiró delante de un auto de Remicoop y los policías lo agarraron.

N&P: El titular de Remicoop nos comentaba que andaban en dos bicicletas, como si fueran cuatreros, apuntando a la gente con un arma.

Luis: Eso pasa siempre, esto es tierra de nadie. La policía anda durante el día, no de noche. Por eso felicito a los de Remicoop, porque se meten en el barrio. Las casas de electrodomésticos no te alcanzan las cosas que comprás porque dicen que es zona de riesgo. Es muy injusto; la gente que vive cerca de la salita en el barrio es robada a las 4 o 5 de la mañana, a cualquier hora.

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