Levantan el paro y normalizan la venta de gas en garrafas

El lunes a la noche, los trabajadores petroleros que habían dispuesto un paro para reclamar un incremento en sus haberes, se desactivó tras un acuerdo con la patronal, y a partir de entonces, comenzó una lenta normalización en la provisión del gas en garrafas para una importante cantidad de provincias del norte y noroeste del país.
Como lo informó este diario, los distribuidores Total Gas, YPF y Moreno Gas, los principales puntos de venta de gas envasado en la Capital, habían dejado de recibir garrafas, en particular de gas butano (de 10 y 15 kilogramos), a raíz de la protesta de los trabajadores.

El paro se había dispuesto para los días viernes, sábado y lunes, y fue en el final de dicha jornada, que se alcanzó un acuerdo por lo que se desactivó la protesta.

Para entonces, los distribuidores se habían quedado prácticamente sin stock para vender a la gente, que demandaba a un ritmo realmente importante, en particular las garrafas que se venden a precios subsidiados por el Gobierno Nacional: la de 10 kilogramos, a $16, y la de 15 kilogramos, a $25. El tubo de 45 kilogramos, que no es de butano sino de propano, un gas diferente que no tiene subsidio del Estado, se vende al precio habitual de $230.

En una recorrida que realizó ayer este diario por los tres puntos de distribución, se confirmó que Total Gas vendió los últimos envases que tenía llenos hasta ayer a la mañana, al igual que la distribuidora de YPF, en tanto que Moreno Gas, que recibe de la fraccionadora Extra Gas de la provincia de Tucumán, se quedó sin remanente el lunes.

Los encargados de los tres puntos de venta coincidieron en señalar que recién en horas de la tarde de la pasada jornada, comenzarían a recibir los camiones con gas envasado, y que hoy en consecuencia, la distribución y venta sería totalmente normal.

La provincia de Catamarca depende en gran medida del gas envasado. Sólo el 20% de la población cuenta con conexión a la red de gas natural (a la que no puede añadirse ningún usuario porque está al límite), de forma tal que casi toda la población depende del gas envasado o de la leña para poder calentarse y cocinar sus alimentos.

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