Con la pelea sobre Policía Local todavía fresca, la Legislatura se apresta a iniciar su segundo semestre. Temas calientes, discusiones internas y roces entre bloques son parte del nuevo panorama
La Policía Local se mudó al Ejecutivo, y el Senado decidió entonces retomar su actividad. Como si ninguna sesión se hubiera truncado por su causa, la Cámara Alta intenta volver a su viejo ritmo de sesiones quincenales. Desde todos los bloques aseguran que la disputa, protagonizada por el oficialismo y el Frente Renovador, no dejará secuelas. “Creo que en ese sentido no es complicado remontar, no queda como una tensión y resquemor a posteriori, pero como hay una paridad muy clara en números con el massismo, éste tiene la posibilidad de poner en jaque alguna cuestión.
Pero nosotros, como bloque kirchnerista que somos, tenemos también la posibilidad de poner en juego otros proyectos que sean necesarios”, afirma Mónica Macha, senadora de Nuevo Encuentro y una de las promotoras de los cambios que se hicieron a la Policía Local (y que fueron desestimados en la resolución ministerial del gobierno). Sin embargo, las diferencias ahora se observan de forma más explícita. “Nosotros somos parte del kirchnerismo, y dentro de ese amplio campo, con Scioli hay políticas en las que estamos de acuerdo y otras en las que no. En seguridad siempre ha habido diferencias”, sintetiza la legisladora para dejar en claro cuáles son los límites en la lealtad oficialista. Desde el radicalismo siguen adjudicando las responsabilidades a los dos bloques grandes.
“Cuando llegó el proyecto acá, ya el FR sabía que no lo iba a aprobar, y muchos del FpV tampoco querían hacerlo”, remarcan. Indican además que ahora, aunque no se reconozca, será difícil remontar un diálogo que no esté cruzado por las internas que ya quedaron en evidencia. También hubo rezongos en el FpV, al ver que el Ejecutivo lo dejó “pagando” con el tratamiento del proyecto de la Policía. Moderador, el senador de San Nicolás, Marcelo Carignani, prefiere desvirtuar este rumor: “La gente me eligió a mí para legislar y al Gobernador para gobernar; yo acepto entonces su decisión, él sabrá ahora qué es lo más importante”. Aunque las internas estuvieron siempre latentes, hoy se desnudan de forma evidente.
Los randazzistas, que tienen fortaleza en la Cámara Baja, cumplen en participar del bloque, aunque están más enfocados en la expansión mediática de la imagen de su jefe. Desde otros sectores los acusan de “hacer su juego” de forma absolutamente independiente.
El dominguismo, en cambio, está más involucrado en el PJ; sin embargo, esto no le da confianza con el sciolismo, con el que desde hace tiempo mantiene una batalla interna. El Movimiento Evita permanece fiel a los dictámenes del kirchnerismo, aunque eso le genera muchos cruces con ex intendentes y representantes de jefes comunales. Igual pasa con La Cámpora, aunque en este caso el grupo suele esquivar las discusiones. Están luego los temas que sobrevuelan hoy la agenda del FpV, y que le provocan varios dolores de cabeza. Aunque es un hombre del ámbito nacional, la suerte de Amado Boudou preocupa a los oficialistas, que con la caída del vicepresidente ven un aumento en el descrédito y el cansancio hacia el partido de Gobierno. Esto, obviamente, repercutirá en las ya de por sí difíciles elecciones de 2015.
La situación financiera, con la incertidumbre provocada por la obligación de pagar a los fondos buitre, sumada a la incertidumbre respecto de cual será el acuerdo real en este camino, es otro de los temas fundamentales que alertan a los legisladores, no sólo los oficialistas, sino también los del Frente Renovador, que temen las consecuencias a futuro. Todos saben que las decisiones que se tomen van a repercutir en la Provincia, un territorio dependiente conómicamente de Nación. Con este panorama se comienza a hablar de una Legislatura “adormecida”.

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