Por: Fernando GonzalezHace 14 años, un día como hoy, asesinaron a José Luis Cabezas. Lo secuestraron de madrugada luego de una fiesta en la casa del empresario Oscar Andreani; lo llevaron hasta un lugar descampado en Pinamar; lo esposaron; lo mataron de dos balazos y lo incendiaron adentro de su auto. El crimen, de características brutales, puso al descubierto una trama de poder, dinero y corrupción que incluía a Alfredo Yabrán, a su jefe de seguridad, Gregorio Ríos, y a varios miembros de la Policía Bonaerense.
Es la parábola decepcionante de una Argentina a la que la muerte de Cabezas no le alcanzó para cambiar radicalmente la situación de la Justicia, de la seguridad o de la Policía Bonaerense. Recordarlo servirá hoy para no resignarse y sostener el esfuerzo a la espera de un país que no permita estas tragedias o, que al menos, sepa como castigarlas.
Comentá la nota