Laura Delpir y una lucha sin respiro para que los trabajadores de la Sanidad sean respetados

Laura Delpir y una lucha sin respiro para que los trabajadores de la Sanidad sean respetados
La Secretaria General de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina dialogó extensamente con “el Retrato…” y realizó una paneo de cómo es el presente de la institución que encabeza.
Sin embargo, hizo un alto en la denuncia penal que mantiene con el directorio de la Clínica Belgrano, a quienes “los quiero ver en la cárcel”.

Sincera, pasional, de frente, sin dar vueltas. Laura Delpir se presenta como una mujer que no se esconde, que afronta los problemas. Que da la cara. Que lo que dice con sus palabras luego lo fundamenta con los hechos. “Uno nunca puede estar conforme con los que hace. Pobre del que sí lo esté”, dice ni bien el grabador comienza a recopilar la entrevista con “el Retrato…”.

Habla de crear conciencia en el trabajador sanitario, de que los patrones “no se pasen de vivos”, que el sueldo sea por el trabajo que hace y no inferior a lo que los “obligan” a hacer. Apunta contra la Clínica Belgrano, reconoce una denuncia penal contra el directorio de tal establecimiento y redobla la apuesta: “Los quiero ver presos”.

Todo eso, y un poco más, en un mano a mano de media hora con este medio. Distendida, pero seria, clara, también contundente: “Siempre una tiene que poner más, mejorar, pero sobre todo concientizar al otro. En todo sentido y ámbito posible. Hay que sembrar más dignidad. Si a uno le pagan un sueldo por trabajar, más allá de que lógicamente tenga que cumplir su tarea, también se tiene que hacer respetar. De buena manera, no hace falta gritar”.

Por todo lo expuesto, denota una respuesta favorable de los 3.100 afiliados cotizantes efectivos que tiene ATSA. “Nos sentimos respaldados. A mí me llaman hasta un domingo al mediodía. Porque para eso trabajamos. Tenemos que estar a disposición de ellos. Mi celular está puesto en la cartelera de todas las clínicas de la ciudad”, esbozó.

Pero, lógicamente, cuando la llaman es para contarle algún malestar laboral o consultarle sobre tal tema. “Lo que más me plantean es el abuso de poder. Por ejemplo, cuando los presionan para que hagan doble turno o que en vez de haber tres enfermeras hay una sola. Esas son las cosas que a mí, y a todas las personas que están conmigo, me indignan”, explicó.

Pero este camino de lucha, de sueños, comenzó con el pie izquierdo. Luego de asumir la conducción en el 95, explicó que de movida “este gremio estaba devastado, donde el último secretario general había sido Tafuri. Hubo un tiempo donde remataron la sede, embargaron las cuentas, era un desastre. Nosotros arrancamos sin poder pagar los sueldos. Imaginate cómo estaba todo”.

Pero “mientas haya gente que tenga ganas de trabajar, yo sumo a todo el mundo”, supo decir, se planteó que “tengo que seguir educando a mi gente. Si uno hace el trabajo de dos o tres personas, luego no se puede quejar. Así se le hace negocio al empresario, que no se da cuenta de que le hace falta personal. Por ende, no incorpora”.

No obstante, siente que en los hospitales y clínicas los trabajadores sanitarios todavía no son respetados como se merecen. Aunque de a poco la historia comienza a cambiar: “Lo noto en la renovación en enfermería. Los jóvenes tienen muchas ganas, son más luchadores. Me encanta que sean así. Me hacen sentir bárbaro que luchen por lo que les corresponde”.

Actualmente, cuentan con un sueldo básico aproximado de $4.700, que en diciembre se irá a $5.000, según contó. “Siempre negociamos en forma general porque nosotros estamos nucleados en Buenos Aires”, dijo para luego explicar que el gremio abarca Mar del Plata, Miramar, Balcarce, Maipu, hasta San Clemente del Tuyú: “En la costa existen más problemas que acá. El tema es que en invierno laburan muy poco, no así en verano, que lo hacen a full. Hay muchas clínicas para lo que son las poblaciones”.

Delpir, durísima con el directorio de la Clínica Belgrano:

“Yo denuncié penalmente a todos los presidentes de los directorios de las clínicas. Lo hice por injurias. Pero a los de la Clínica Belgrano los quiero presos, nos deben más de 10 años de cuotas sindicales. Por eso mismo, hay compañeras a las cuales nos les mando la ficha de afiliación porque no quiero que le sigan robando a la gente. A ellos les descuentan el 2,5% y no nos aportan a nosotros”, enfatizó duramente.

Inmediatamente recordó que “no pagar la cuota sindical es un delito porque es sólo aporte para el trabajador. Por eso los tengo hasta las manos. Hace dos años le metimos una denuncia penal, pero encima tenemos que luchar con la justicia. Esa es la otra cuestión. En total, nos adeudan 600.000 pesos”.

Pero el problema es que “también hicimos un plan de pago, pero pagaron una vez y no lo hicieron más. Me cansé de tanta impunidad y los quiero presos”. Más claro imposible.

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